Por Mario WainfeldLa ley que regula a las empresas prepagas de salud fue aprobada en Diputados con 190 votos a favor y 29 abstenciones. Las bancadas del PRO, la Coalición Cívica y los lugartenientes de Francisco de Narváez rehusaron el apoyo pero no tuvieron el coraje de oponerse. El resultado fue arrasador. La regulación es una necesidad sentida (aunque lejos está de organizar un sistema de salud digno) y con enorme consenso social.
La descripción que hicieron los medios, que transformaron al CEO de Swiss Medical en una celebridad televisiva, desfiguró la real correlación de fuerzas. O, si usted lo prefiere, la develó mostrando cómo se puede tergiversar cómo se reparten los porotos en una contienda democrática.
A la hora de votar, ni los diputados más sensibles a los intereses corporativos osaron (valga la expresión) darles la derecha. Es muy antipático acompañar a los prestadores contra quienes la mayoría de los argentinos tiene algún reproche personal o familiar.
El ejemplito vale para demostrar cómo manipulan los medios y también los márgenes de esas acciones, que no están condenadas a la eficacia. Un aporte a una discusión de la etapa, en la que abundan los “integrados” que niegan el poder mediático y los “apocalípticos” que lo describen como infalible.

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