Esta vez los detractores de siempre tuvieron que hacer silencio, y quedó demostrado que el centro de esquí es el principal motor de la economía local. La polémica denuncia de ATE, también dejó lo suyo. Escribe Gustavo Zwanck.
Fue una ola de alegría la que recorrió en los vecinos que sintieron por primera vez en casi dos meses, que podíamos volver a la normalidad aunque sea por 3 días.
Los chicos por la ruta y en las calles con sus tablas y esquíes, las familias de todas las clases sociales que subían aunque sea sólo para hacer culi patín, sacar fotos o admirar lo que la naturaleza y el Bayo nos regala con su nieve sus árboles y el sol que no dejo de acompañarnos desde el viernes. Parece que hasta febo decidió decirnos que otra vez podíamos ser el pueblo que fuimos antes del 4 de junio. Miren si habrá sido así, que hasta algunos soldados del ejército subieron a probar la nieve y la hospitalidad de la empresa dueña del centro de esquí.
Durante el día y aprovechando el transporte público y que era gratis la gente subía sin cesar a festejar el invierno y esa subida en el ánimo, se sintió en la calle. La alegría se tradujo en más movimiento en la avenida principal donde por primera vez en varias semanas era difícil encontrar un lugar para estacionar después de las 18 cuando el cerro ya había cerrado sus puertas.
Los dueños del centro de esquí encontraron la mejor manera de decirnos que nos acompañan en este difícil momento que vivimos como pueblo y esa manera fue abrir sus puertas aunque sea en forma condicional, lo que nos devolvió algo de la alegría perdida.
También en otro plano obligó a que muchos de sus detractores, que casi como si fuera un deporte, diariamente arremeten contra ellos, tuvieran que reconocer la importancia del cerro en sí mismo y su impacto positivo en la comunidad, habilitando no solo que los residentes puedan subirá a esquiar sino también como locomotora de la economía de la localidad atrayendo a turistas desde los distintos lugares que se acercan a conocer nuestra Villa.
Esto que pasó los últimos 3 días y la realidad que se vive con una temporada invernal casi inexistente como consecuencia de la caída de cenizas, nos demuestra la importancia del invierno para nuestra localidad y de mi parte si tenía alguna duda de la importancia del Cerro para la localidad, la salde este fin de semana.
La simbiosis que existe entre el centro de esquí y nuestro pueblo se demostró nuevamente en la alegría de la gente y en el rayo de esperanza que despierta la posibilidad de que se pueda volver a repetir en lo que queda de este invierno.
Algo bueno que creo que pasó también es que ya cada vez es más difícil para aquellos que siempre encuentran algo para criticar. Pasó cuando empezó a caer arena y se hablaba de la posibilidad de apertura del centro invernal y las mismas voces de siempre se alzaban con fuerza advirtiéndonos de la posibilidad de avalanchas y catástrofes similares. Cuando finalmente se descartaron esas posibilidades, gracias al trabajo y la llegada de expertos en el tema desde Europa, tuvieron que callarse.
Saco este tema a colación porque lo comparo con lo que pasó con las donaciones de las maquinas que trabajaban en la localidad y que se retiraron esta semana pasada por denuncias públicas que hicieron desde ATE que las involucraban en negociados o negocios, cuando en realidad lo que pasaba era que estaban trabajando en forma gratuita desde que empezó a caer cenizas el 4 de junio.
Qué casualidad (o no) que algunas de las voces que denunciaron este tema son las mismas que intentaron hacer lo mismo con el Cerro y no lo lograron, son los mismo sectores que obviamente no resignaron nada esta emergencia y al contrario parece que son de los pocos en la localidad que engrosaron sus bolsillos en forma indiscriminada aunque el resto tenga que seguir peleando el día a día.
Aunque ese, es otro tema.

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