En medio de una pelea política, a un grupo de vecinos de Guaymallén no le construyen el barrio

En medio de una pelea política, a un grupo de vecinos de Guaymallén no le construyen el barrio
El proyecto data del año 2006 y desde entonces les han cambiado el tamaño de las casas, las condiciones de entrega y los requisitos para participar. Aseguran que la licitación comenzaría antes de fin de año.
El retraso en la construcción de la primera etapa del barrio Virgen de la Merced, en Guaymallén, ha afectado al grupo de vecinos que participan del proyecto. A pesar que desde el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) garantizan que la licitación comenzaría antes de fin de año, ni este organismo ni desde la Municipalidad se hacen responsables de los perjuicios que han sufrido los interesados, deslindándose de responsabilidades y acusándose unos con otros. En el medio del cruce político, quedan los afectados.

Unos veinte propietarios del proyecto ubicado en Rodeo de la Cruz se reunieron en El Sol Online para relatar su peregrinar por oficinas y despachos, sin conseguir una respuesta definitiva sobre cómo y cuándo será construido el barrio.

Según relató Luis Banco, presidente de la unión vecinal que formaron los propietarios de la futura barriada, "el proyecto fue promovido por la Municipalidad de Guaymallén, en el año 2006, durante la gestión de Juan Manuel García".

El complejo estaba destinado a personal policial y penitenciarios, pero como su número era insuficiente, "abrieron la convocatoria a quienes tuvieran el dinero en efectivo para comprar los lotes", explicó Banco. En promedio, los interesados pagaron unos 7.000 pesos por cada lote, aparte de tasas municipales, impuestos y honorarios a los profesionales que intervinieron en las transacciones.

Si bien los propietarios denunciaron que en el banner que había en el Municipio figuraba que el barrio estaría terminado en 2008, el predio destinado a la construcción de las 170 viviendas es aún un baldío.

Otro de los afectados, Sergio Anzorena, fue contundente al decir que el actual intendente de la comuna, Alejandro Abraham, les dijo "que al que no le gustaba como se estaban manejando las cosas, se fuera".

Sin embargo, el cacique guaymallino negó los dichos y aseveró que es "una falacia", agregando que a toda esta situación le siente "un tufillo político".

En cuanto a García, bajo cuyo gobierno ingresaron los vecinos al proyecto, el ex intendente dijo que ellos "deben estar agradecidos" a su gestión, porque fue gracias a su ayuda que "se organizaron y los pudimos priorizar ante el IPV".

Con relación a la promesa de entrega en el año 2008, negó que haya existido esa garantía, pero reconoció que los plazos de entrega "eran anunciados por el Plan Federal II, y no dependían del municipio".

Por su parte, el titular del IPV, Omar Parisi, manifestó que la postergación se ha debido a la falta de dinero: "No se puede licitar sin el financiamiento adecuado, porque entonces empiezan a subir los costos".

Cambios en las condiciones

Durante estos años, los propietarios han sufrido numerosos perjuicios, entre ellos los cambios en las condiciones de las casas del Instituto Provincial de la Vivienda, el aumento constante del alquiler que deben pagar quienes no tienen un lugar donde vivir gratis, los requisitos a cumplir para acceder al plan actual y la falta de respuesta de los órganos oficiales.

Así, según las condiciones actuales, el IPV está entregando propiedades que en promedio tienen 53 m2, pero Iris Asia, una de las propietarias, aseguró: " Ahora nos ofrecen casas de 49,9 m2, cuando en 2006 nos dijeron que iban a ser de 65m2".

Sobre este punto, Parisi aseguró que "hoy no hay programas con esas condiciones". En estos años, se han registrado cambios en cuanto a los costos, por lo que se han achicado las viviendas a partir de la neceidad del Instituto de asegurarse que podrá "recuperar el crédito, para poder seguir construyendo", indicó el funcionario.

Más allá de las modificaciones en el tamaño de las casas, también han surgido cambios respecto a la calidad de la construcción, y las condiciones de entrega de las mismas.

Poco a poco, los interesados se enteraron que las viviendas ya no tendrían dos baños, que se eliminaba la posibilidad de edificar un primer piso, que las paredes interiores serían de durlock y que el gas ya no sería instalado como había sido prometido.

Otro factor que preocupa a los vecinos del barrio Virgen de la Merced está dado por los cambios en los requisitos que fueron planteados inicialmente.

Según el IPV, los propietarios deben cumplimentar las siguientes condiciones: ser casados, con o sin hijos; si es una pareja en concubinato, tener hijos; no ser propietarios; no tener la firma embargada y acreditar ingresos superiores a los 4.700 pesos.

Entre las personas afectadas por estos cambios se encuentra Estela Torrisi: "Cuando entré al proyecto en el municipio me pedían 20 por ciento de mi sueldo, y yo les aclaré que no tenía bono de sueldo. Ahora me dicen que me tengo que inscribir como monotributista o quedo afuera".

Idas y vueltas

En principio, a los propietarios se les solicitó que "se organizaran en una asociación intermedia", lo que permitió que se realizaran las carpetas técnicas y "los priorizáramos ante el IPV", indicó García.

Eso ocurrió el 7 de diciembre de 2007, unos días antes de terminar su gestión. Posteriormente, el proyecto quedó paralizado por falta de fondos para su financiamiento. Inclusive, el proyecto barrial pasó a estar bajo la órbita del Plan Plurianual

Pasado el año 2008, y al ver que no avanzaban las cosas, los vecinos tomaron la iniciativa de buscar una solución por su cuenta. Surgió así la idea, como explicó Banco, de entregar el terreno al IPV, a través de una "donación con cargo", donde el organismo se comprometía a realizar el barrio en "un plazo de cinco años". Esto ocurrió en 2010.

A comienzos de 2012 se les informó que el proyecto sería adjudicado en julio, pero al acercarse la ansiada fecha fueron informados de su postergación. Al mismo tiempo se dio a conocer el plan Procrear, por el que ya han sido sorteados muchos beneficiarios.

Esa nueva iniciativa volvió a abrir las heridas de los vecinos del barrio Virgen de la Merced, que se sintieron postergados nuevamente.

"Nos sentimos atrapados, porque no podemos participar de ese plan y tampoco nos dan una solución a lo que estamos viviendo", manifestó preocupado otro de los afectados, Elio Gallelli.

No obstante, Parisi aseguró que las primeras 72 casas de la unidad vecinal, que cumplen con los requisitos necesarios, "se van a licitar entre noviembre y diciembre de este año".

Con respecto a los propietarios que no cumplen con las nuevas condiciones que impone el IPV, el funcionario aseguró que "cada situación se puede ver en forma individual, por medio de la cooperativa o la organización intermedia".

Además, Parisi aclaró que estas viviendas no están incluídas dentro 1061 que anunció el gobernador Francisco Pérez: "Esas casas son las que se empiezan a hacer ahora", sentenció.

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