En El Galpón, Olleros, González, Gaona y El Quebrachal el camino presenta profundos pozos y deformaciones. Vialidad Nacional acordó con Vialmani y Noroeste Construcciones trabajos de recuperación por $32 millones.
“Estamos cansados de escuchar anuncios sin ver las obras que aquí necesitamos como el pan, porque los baches hacen estragos en nuestros vehículos, la ausencia de marcaciones convierte nuestros viajes a Salta en una pesadilla y el deplorable estado de las banquinas es una invitación a tragedias”, puntualizó un productor de El Quebrachal, que brega desde hace varios años por la conformación de consorcios camineros que permitan mejorar también los abandonados caminos provinciales y vecinales de esa zona agrícola y ganadera de Salta.
“La situación no da para más parches ni demoras. La ruta 16 necesita obras que vuelvan a ponerla en condiciones. Es una vergenza tenerla como está, cuando en los mapas, en los encuentros empresarios y en los actos políticos se la presenta como uno de los principales corredores viales, productivos y turísticos del norte argentino en el contexto del Mercosur”, recalcó un funcionario de Joaquín V. González.
“Esperemos que se ejecuten las mejoras viales comprometidas y no ocurra lo de Orán, donde la autopista anunciada y presupuestada desde hace varios años aún sigue inconclusa”, observó, desde Apolinario Saravia, un referente de la Cooperativa de Productores Anta Limitada.
Desde el distrito salteño de la DNV, caja de resonancia de estos reclamos, precisó que la empresa Noroeste Construcciones ejecutará las obras de conservación mejorativa correspondientes a la Sección I, de 75 kilómetros entre la localidad anteña de El Quebrachal y el límite con la provincia de Chaco.
El detalle de trabajos informados en ese tramo de la ruta 16 incluye bacheo, mezcla asfáltica en caliente, terraplenes, banquinas y limpieza de la zona marginal.
En la sección II, de 130 kilómetros desde el empalme con las ruta nacional 34 hasta El Quebrachal, el grueso de los trabajos contratados con la constructora Vialmani se concentrara en el sellado de las grietas y fisuras existentes en ese tramo de la ruta que comunica a Salta con localidades de Santiago del Estero, Chaco, Corrientes y Misiones.
Pese a su estratégico papel integrador, los tramos salteños presentan un rosario con baches, grietas y ondulaciones que, junto a intratables banquinas, transforman el más placentero de los viajes en una autentica pesadilla, que también incluye animales sueltos sobre extensos sectores de la calzada donde las demarcaciones desaparecieron. Todo ello se traduce con efectos devastadores sobre la mecánica de los vehículos y en toda clase de accidentes, muchos con consecuencias fatales, especialmente de noche, por la ausencia de señalización y las impensadas maniobras que obligadas por el propio camino.
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