Francisco recibió al presidente francés, cuestionado y en la mira desde hace dos semanas por la revelación de un supuesto romance con una actriz.
"Santo Padre, estoy muy feliz de que me reciba aquí", dijo Hollande al estrechar la mano del Papa argentino en la sala del Tronetto. Luego se sentaron frente a frente junto a una mesa. Ambos mantuvieron la seriedad ante los flashes de los fotógrafos. El Papa, que a menudo es muy amable, no trató de sonreír y conservó una expresión seria.
Hollande, gran defensor de un riguroso laicismo, hablará probablemente con el sumo pontífice sobre la forma de resolver las crisis internacionales. Por su parte, el Papa le hará preguntas sobre determinadas evoluciones de la sociedad francesa, fundamentalmente el proyecto de ley sobre la eutanasia y la muerte digna, que critican la Iglesia católica y muchos católicos franceses.
Hollande visita el Vaticano en un contexto delicado, marcado por las revelaciones sobre las dificultades con su pareja y su caída en las encuestas sobre su popularidad.
Horas antes de le llegada del presidente francés, una bomba de fabricación casera estalló durante la noche cerca de una iglesia francesa de Roma, la iglesia San Ivo de los Bretones, causando sólo algunos daños materiales. La secretaria del embajador de Francia ante la Santa Sede afirmó que "una de las hipótesis que se baraja es que (la explosión) esté vinculada con la visita del presidente".

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