Se trata de Alejandra Wagner, quien fue electa en la tercera convocatoria. Los estudiantes presentaron un pliego de demandas y se levantaron de la sesión antes de la votación. En paralelo llevan adelante una elección directa.
Con once votos de 16 consejeros en total, Wagner fue designada para reemplazar a Verónica Cruz, con el respaldo de todos los claustros excepto el estudiantil (con los cinco representantes de izquierda –conducción del centro de estudiantes-). Ese grupo impulsaba, junto a un sector de docentes opositores, la candidatura de la profesora Marina Copello, y reclamaba la aplicación de una ordenanza aprobada en 2010 que modifica aspectos del proceso eleccionario, con 30 días destinados al debate de las propuestas.
Esta vez el Consejo Extraordinario pudo reunirse en el interior del edificio de 9 entre 62 y 63, luego de los dos intentos anteriores en los que los alumnos bloquearon el acceso y los consejeros oficialistas tuvieron que reunirse en plena vía pública.
Los consejeros estudiantiles, del sector de izquierda incluido en la Copa, se sentaron sólo para presentar un pliego de requerimientos para ser tratado por el cuerpo, pero se levantaron en el momento de la votación, con el objetivo de no legitimar la elección de Wagner.
Profundizaron esa postura con el lanzamiento de una elección directa con la participación de todos los claustros, la cual tendrá un mero valor simbólico-político. El resultado de ese “comicio paralelo” será difundido el jueves cuando se realice el escrutinio, en el marco de un acto intersectorial, del cual participarán referentes sociales, políticos y gremiales.
Detrás de la pulseada por la conducción de la facultad de Trabajo Social está en juego el respaldo al proyecto “nacional y popular” encarnado por el kirchnerismo, al cual responde la conducción en manos de Wagner, como uno de los polos; y el conglomerado de fuerzas de izquierda, ahora comandadas por el Frente Darío Santillán, las cuales cuestionan al decanato, entre otras cosas por su alineamiento con el Gobierno.
Y la elección de la decana de Trabajo Social es una de las últimas antes de la Asamblea Universitaria que elegirá al próximo presidente de la UNLP, la cual se realizará el sábado 26 de abril.
El proyecto. La flamante decana, Alejandra Wagner, reconoció tras su elección el “sabor amargo” que tuvo todo el proceso, con las sesiones en la calle. Sin embargo remarcó el “compromiso que implica seguir poniendo el cuerpo en un proyecto” para el cual su grupo está aportando desde años. También habló del pliego de pedidos de los estudiantes, “muchos de los cuales”,dijo, ya se están trabajando.
“Hay muchos puntos en los que tenemos coincidencia y ya venimos trabajando, y otros que habrá que instalar en agenda y empezar a trabajar, discutiendo la modalidad y los espacios. Nosotros reivindicamos el espacio del Consejo y las comisiones, como espacios del co-gobierno por excelencia”, explicó.
Entre los puntos esenciales de su propuesta, Wagner mencionó la reforma del plan de estudio, que es el mismo que regía cuando Trabajo Social era Escuela Superior. “Es añejo y no da cuenta de la realidad actual y todo lo que han desarrollado las ciencias sociales en torno a las nuevas problemáticas”, indicó la flamante decana.
Y agregó la idea de consolidar la política de investigación de la facultad, como responsabilidad de la Universidad pública, con prioridad en los sectores vulnerables. “Son nuestro principal foco de preocupación y ocupación profesional”, señaló. Finalmente habló de una política futura para con los graduados, para fomentar canales “más fluidos de intercambio”; y de la política extensionistas que “deberá seguir creciendo, para una devolución y divulgación para la producción de conocimiento de los profesionales, pero también con los interlocutores de las políticas públicas a los que pretendemos llegar”.
El rechazo. la candidata opositora, Marina Copello, cuestionó a la conducción y adelantó el desconocimiento por parte de su sector a una elección que consideró “deslegitimada”. “Nosotros desconocemos a este Consejo antidemocrático, en principio porque hay una ordenanza de 2010 que exige que cuando haya elección de decano, la gestión saliente y los candidatos deberían, a lo largo de un mes, mostrar sus propuestas, y nada de eso ocurrió”.
La docente presentó a su espacio, como “un grupo político nucleado por estudiantes, graduados y docentes que viene pidiendo espacios democráticos para discutir una diversidad de aspectos que atañen a la formación profesional, a la situación de la realidad social”.
Y agregó que todo se da en el marco de una conducción que “en los últimos años viene llevando de manera acrítica la relación con los problemas sociales, coordinando sólo con el gobierno nacional y provincial, sin reflexionar con un pensamiento crítico”.
También crítico cuestiones de “direccionamiento político” de la facultad: “En todos los espacios nos hemos visto sistemáticamente excluidos, tanto los profesores que pertenecemos a la oposición como los graduados, y ni hablar los estudiantes”.
Ese escenario, según Copello, es que produce un desenlace “inédito”, que es la convocatoria a una elección directa, “que se contrapone con tanto sesgamiento antidemocrático”.
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