Antes de que el cuerpo sea trasladado hacia Pozo Hondo, el féretro estuvo media hora en la dependencia policial donde trabajó el cabo de Policía.
Anoche, el féretro que transportaba el cuerpo sin vida del cabo Waldo Cardozo fue trasladado hacia la base del Departamento de Seguridad Ciudadana 4 (Puesto 6), ubicado en el parque Aguirre. Precisamente en esa dependencia cumplía funciones Cardozo antes que se produjera la tragedia.
Cerca de las 22.30 de ayer, con un nudo en la garganta y con aplausos, recibieron el cuerpo sin vida del cabo de Policía. En el acceso a la dependencia fue colocado el féretro y, de a uno, medio centenar de policías le dio el último adiós al policía fallecido. Todos se acercaron a dar muestras de afecto al amigo y compañero de trabajo, con quien habían compartido —durante la mañana de ayer— un procedimiento que le costó la vida inmediatamente. Algunos miraban al cielo y otros al piso. Todos buscaban alguna explicación de lo que había sucedido, pero al mismo tiempo se dieron cuenta de que era en vano.
El féretro estuvo por espacio de media hora en la base policial. Las sirenas se hicieron escuchar en todo el sector. El dolor y la tristeza se apoderaron de los uniformados en sus diferentes jerarquías.
El oficial Osvaldo Sánchez, numerario de la Comisaría 26ª de Pozo Hondo (Jiménez), era primo de Cardozo. Mantuvo un breve diálogo con Nuevo Diario (único medio presente en el último adiós al cabo de Policía). “No podemos creer lo que sucedió. Mi primo era una excelente persona. Ahora lo llevamos a Pozo Hondo para ser velado”, acotó.
Luego agregó: “Tenemos mucha tristeza. Es un dolor inmenso”.
Cerca de las 23, el féretro fue colocado nuevamente en la ambulancia y todos partieron hacia Pozo Hondo, donde serán velados los restos y sepultados en la jornada de hoy. Mientras los vehículos marchaban, atrás quedaron los uniformados con el corazón destrozado.
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