Medidores de agua: una herramienta antipopular que no se deciden a aplicar

Medidores de agua: una herramienta antipopular que no se deciden a aplicar
Fueron varios los anuncios que hablaban de volver a instalar aparatos para cobrar por el consumo de cada vivienda, pero en diez años de gestión nunca se realizó.

Las autoridades municipales reconocen que el consumo de agua en Junín duplica la media mundial por habitante. Y a lo largo de la última década, funcionarios de la administración meonista han realizado anuncios y promesas en torno al control de este vital elemento, por ejemplo a través de la colocación de medidores. Sin embargo, el tiempo pasa y el derroche continúa inalterable, producto de la falta de decisión política para instalar este “antipopular” aparato que registra el consumo de cada domicilio y cobre en consecuencia.

Las consecuencias se notan sobre todo en verano, cuando cientos de hogares permanecen sin poder obtener un chorro digno de sus canillas. Falta presión en varios sectores, mientras que en otros se riegan jardines, se baldean veredas y se lavan vehículos.

Arsénico y derroche

Una de las primeras veces en que desde el Gobierno Local se habló sobre medidores, una herramienta que se rechaza por su asociación con la gestión de Abel Miguel, data de agosto del 2009.

En ese entonces, se había hecho público un fallo de la Suprema Corte de Justicia provincial, exigiéndole al municipio reducir el nivel de arsénico en el agua.

Ante esto, la medida adoptada fue el cierre de pozos de extracción, lo que motivó de inmediato las quejas de vecinos por la falta de presión en la red.

Por eso, convencido de que en realidad este problema deriva del derroche, el secretario de Obras y Servicios Públicos Agustín Pinedo propuso multiplicar el número de medidores para llevar un control más férreo sobre el consumo de agua en Junín.

En ese momento, había 6000 aparatos colocados en casas particulares, y el funcionario hablaba de llevar el número a 16.000.

Fue entonces cuando Pinedo explicó: “Tenemos un consumo desmedido que ronda los 400 litros de agua por día por habitante, cuando la media mundial es 200 ó 220. Usamos agua potable para lavar autos y baldear, por ejemplo”.

Patrullas sin

patrullaje

Pasaron dos años desde ese anuncio, sin que nada cambiara. Hasta diciembre de 2011, cuando el secretario de Gobierno Mauro Gorer anunció que saldrían “patrullas de inspectores” a los barrios para penar el derroche de agua.

En ese momento, Gorer estaba convencido que con esa cuadrilla de control el líquido volverá a fluir con normalidad por las canillas juninenses.

Si los equipos de inspectores salieron a la calle, nunca se supo, y jamás se difundieron “resultados” de estos controles.

Otro proyecto

También fue por el 2011 cuando el secretario de Obras Públicas reconoció nuevamente la necesidad de volver a instalar medidores de agua, para que el vecino pague por lo que consume como única manera de generar conciencia entre los contribuyentes.

Para esto, habló de desenterrar un proyecto de que cada vecino haga un aporte mensual de alrededor de $ 4, con un proyecto que no llegó luego al Concejo Deliberante.

Desde la oposición

En repetidas oportunidades, desde la oposición y fundamentalmente los representantes de la Coalición Cívica, presentaron proyectos en el Concejo Deliberante para que se continúe con la instalación de medidores de agua en los domicilios.

Los ediles aseguraron el año pasado que en una reunión con Agustín Pinedo, “se había convenido en avanzar en las tareas de definición de algunas variables para el cálculo de la tarifa sobre el consumo de agua”.

Sin embargo, “luego de reiterados recordatorios, nada se ha hecho al respecto ni tampoco se advierte una preocupación del Gobierno Local acorde con la gravedad del problema”.

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