Una medida para cambiar las costumbres públicas

Una medida para cambiar las costumbres públicas
En la calle se escuchan opiniones encontradas sobre el hecho de que Mar del Plata se transforme en una ciudad "100 por ciento libre de humo".
El hecho de que Mar del Plata se transforme en una ciudad "100 por ciento libre de humo" presupone el advenimiento de una serie de cambios en el comportamiento social público de la gente. Por ello, la consulta se repite y las respuestas varían: ¿Está bien o mal la medida que aprobó el Concejo Deliberante?

Lo cierto es que según quién opine, habrá posturas a favor y otras en contra, aún teniendo en cuenta la óptica con la cual se aborde el tema. Ya sea desde una mirada apoyada sobre la cuestión de la salud general o bien desde el derecho individual, las posiciones son diversas.

Por caso, Lito, vendedor de diarios y fumador, opinó: "A mí como ciudadano no me cambia nada, fumo en la calle y listo. Pero al comerciante que preparó su negocio e invirtió dinero para ello, sí puede perjudicarlo. Si aprueban esta norma, evidentemente le hacen perder dinero".

"Me parece que hay que contemplar todas las posturas, pero en definitiva mi opinión es una más y no creo que por ello cambie algo. Se hará lo que los concejales decidan y nada más", añadió este trabajador.

Marcelo, encargado de un polirrubro ubicado en el microcentro, está a favor de la medida y es taxativo al respecto. "Cuando ingresa algún cliente y está fumando, le pido que se retire a la vereda y termine el cigarrillo allí. No sólo estoy a favor de la medida, sino que me cae mal el humo, me molesta el aire enviciado y cuando ingreso a un lugar que está así, directamente me voy". Y añadió: "Yo no le vendo a los chicos, no me parece correcto".

En el centro de la ciudad hay varios comercios que habían dispuesto espacios separados para fumadores, aunque deberán hacer modificaciones. El encargado de uno de ellos, que prefirió no dar a conocer su nombre, consignó: "Me parece negativo para la actividad. Mucha gente viene, se sienta a consumir y aprovecha para fumar. Pienso que si tiempo atrás nos obligaron a hacer modificaciones, para hacer un sector separado, ahora es como mínimo injusto que nos lleven a cambiar otra vez".

"Estoy a favor de la iniciativa porque entiendo que si algo se transforma en ley debemos respetarla. No podemos vivir en la jungla, cada uno haciendo lo que le parece, para eso hay que establecer un orden y, fundamentalmente, un respeto. Entonces, si uno es fumador, debe buscar el lugar permitido para prender un cigarrillo", señaló Juan, que está de descanso en Mar del Plata.

Por su parte, Susana, oriunda de Córdoba, opinó mientras pitaba un cigarrillo: "Obviamente soy fumadora, pero no me molesta una iniciativa de este tipo. Si prohíben fumar en un local, entonces me retiro a la calle y fumo. No hay dramas para mí, creo que hay que respetar el derecho de los demás, teniendo en cuenta que a la gente que no fuma le molesta el humo".

Matías y Roberto, dos amigos, también aportaron su postura ante este tema: "No fumamos, pero de todos modos estamos de acuerdo con la prohibición. Creo que entrar en un lugar con humo molesta a la gente", señaló el primero; "Pienso que sirve para preservar la salud de la gente en espacios públicos. Después, cada uno es dueño de hacer lo que quiera con su vida", consignó el segundo.

En tanto, un amigo de estos dos jóvenes, Ariel, que se acerca con un cigarrillo, opinó: "No hago apología del tabaco, de hecho estoy a favor de esa iniciativa, pero yo hago la mía. Y cada cual es responsable por su propia conducta".

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