El Consejo Directivo de la facultad de Ciencias Médicas decidió posponer indefinidamente la aceptación de las renuncias que presentaron cinco de los seis secretarios de la gestión que conduce el decano Álvaro Oliva.
La decisión que se tomó por unanimidad -no estuvieron presentes los representantes de los graduados- se justificó en el hecho de que aún "no se agotaron las instancias de negociación", informó Oliva. Aseguró que su continuidad como decano "no está en tela de juicio".
La crisis se inició hace dos semanas cuando, por diferencias con el rol de la secretaría Administrativa, presentaron su renuncia los secretarios Académico, Marcelo Palavecino; de Extensión, Andrés Gallardo; de Investigación, Gabriela Luquetti y de Bienestar Universitario, Roberto Balmaceda.
En pocos días más, la facultad entrará en receso académico hasta febrero por lo que el impacto de la decisión del Consejo no se sentirá inmediatamente.
Sin embargo, al decano Oliva aún le queda más de un año de mandato, que transitará con cinco secretarios que no comparten su política al frente de la unidad académica.
"Desde el punto de vista cotidiano, de la enseñanza docente, no habrá impacto aunque podrían surgir dificultades en las tareas de gobierno y en el desarrollo de proyectos a futuro porque la confianza está rota", reconoció ayer Oliva al término del encuentro que duró cerca de cuatro horas y al que calificó de "muy complejo".
Agregó que "habrá una pérdida de empuje en nuevos proyectos" aunque "el proceso de cambio que se inició hace tres años (con su gestión) es muy fuerte y va a continuar".
Según Oliva es "difícil" predecir cómo se resolverá la crisis sobre todo porque "prácticamente el año académico" finalizó. "El receso va a colaborar en aplacar el polvaredal. En febrero veremos", fue enfático.
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