Las Agremiaciones repudiaron la agresión que sufrió un traumatólogo
La preocupación por este problema alcanza a todos los actores del ámbito sanitario y ayer distintas agremiaciones repudiaron la agresión y pidieron que se termine con la violencia en los centros de salud.
Agremiaciones médicas nucleadas en el Frente Médico Regional y AMRA (Sindicato Médico) Seccional La Plata manifestaron, a través de una solicitada publicada en esta edición de EL DIA (ver página 7), su “compromiso para que la violencia no atente contra la salud de la población y de nuestros colegas y de los demás integrantes del equipo de salud”.
En ese escrito, desde las diferentes agrupaciones remarcaron que “la salud no se puede ejercer en medio del miedo y el hostigamiento”.
“A LA DEFENSIVA”
En el mismo sentido, ayer, en diálogo con la prensa, el doctor Ernesto Frachia (59), director médico del Sanatorio Argentino de 56 entre 12 y 13 aseguró que “lo más importante es que nunca había ocurrido un hecho así” y que a partir de ahora “uno tiene que trabajar a la defensiva”.
Y continuó: “Como si ser el portador de una mala noticia lo convirtiera a uno” en el causante de la misma.
Sobre el estado de Víctor Eduardo Szmidt (64), jefe de los Servicios de Traumatología de ese centro de salud y del hospital San Martín, Frachia señaló que está “recuperándose (...) es un hecho que lo ha conmocionado”.
Además, Frachia remarcó que el ataque fue “tan inesperado que (Szmidt) no intentó defensa”.
Como informó este medio en su anterior edición, el ataque contra el médico fue cometido anteayer al mediodía al ser sorprendido en una oficina por uno de los hijos de una paciente que había muerto minutos antes. Según testigos y fuentes policiales, el agresor entró al despacho corriendo a una doctora de turno, a la que responsabilizó de la muerte de su madre, una paciente que estaba internada en el área de Cirugía Oncológica.
El traumatólogo intentó “calmar los ánimos” y al interponerse recibió un violento golpe en la cara que le provocó una fractura de tabique y fisuras en otro hueso del rostro.
Las lesiones fueron consideradas graves, por lo que la carátula bajo la que el fiscal Marcelo Romero investiga el caso es “lesiones graves dolosas”, que prevé una pena de uno a seis años de prisión
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