Médicos sin Fronteras alertan sobre falta de investigación en enfermedades “olvidadas”

Médicos sin Fronteras alertan sobre falta de investigación en enfermedades “olvidadas”
Representantes de la organización están en la ciudad informando sobre las enfermedades que causan la muerte de 8 mil personas al día en el mundo, como Chagas, tuberculosis, sida o malaria. Todas ellas son evitables, pero se necesita investigación y desarrollo
Médicos sin Fronteras (MSF) es una organización médico-humanitaria de carácter internacional que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria, a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin ninguna discriminación por raza, religión o ideología política. Desde el lunes y hasta el viernes, miembros de la organización están en la ciudad en el marco de una campaña de “Vacunación contra el Olvido”, mediante la cual informan sobre enfermedades que son poco investigadas y por el cual mueren 8 mil personas por día en el mundo, hechos que podrían evitarse. A través de una muestra con videos, fotografías y mapas, los visitantes podrán informarse sobre los desafíos que plantean seis enfermedades, y compartir testimonios de pacientes y personal de MSF que luchan día a día contra ellas. Al finalizar la visita el público podrá llevarse su certificado de vacunación contra el olvido. “Tienen Chagas, malaria, kala azar, sida infantil, enfermedad del sueño o tuberculosis, pero morirán de olvido”, se puede leer en los paneles de la muestra.

“El 90% de la investigación a nivel mundial de las enfermedades, está enfocado en las enfermedades que padece el 10% de la población mundial, que es justamente el porcentaje más rico del planeta”, afirmó el Dr. Luis Paiz Bekker, director de la oficina de MSF en Argentina en diálogo con El Atlántico y añadió: “Esto es una muestra de que los laboratorios están buscando un nicho de mercado”. Sin embargo, “las enfermedades que nosotros hablamos las padecen fundamentalmente los pobres de América Latina y del mundo. No tenemos que olvidar que estamos hablando de vidas, de derechos humanos. Aquí es donde Médicos sin Frontera se enfoca”.

De acuerdo con Paiz Bekker, Chagas, malaria, kala azar, sida, enfermedad del sueño y la tuberculosis “son enfermedades que están causando la muerte de 8 mil personas al día y son perfectamente evitables si se pudiera crear la conciencia que se debe sobre todo en las compañías farmacéuticas y en los gobiernos, para que realicen procesos de investigación, diagnóstico y tratamiento de las mismas”.

El Chagas, ejemplificó el referente de la asociación, es la enfermedad parasitaria endémica más importante de toda América Latina y se calcula que hay 14 millones de personas infectadas, de las cuales 14 mil personas mueren cada año. “La situación es grave y lo peor es que es una enfermedad que como está en el silencio no se está haciendo un esfuerzo consensuado de parte de los gobiernos y de las empresas farmacéuticas en América Latina para atacar este problema, hacer inversiones importantes en investigación y en diagnósticos para poderla incluir dentro de los Programas de Atención Primaria de Salud”, destacó Paiz Bekker.

MSF cuenta con alrededor de 2 mil médicos “expatriados” que acompañan a 24 mil trabajadores que permanecen en su país de origen. Entre ellos, cien son argentinos. “Hoy tenemos 350 programas alrededor del mundo, y trabajamos en 65 países en forma simultánea”, detalló el director de la organización en Argentina y añadió que “con tantas crisis médicos humanitarias alrededor del mundo, siempre estamos necesitando médicos”. También participan personal de logística, ingenieros de agua y saneamiento, entre otros profesionales.

Quienes deseen participar de la organización deben tener dos años de experiencia en su especialidad y el manejo de un idioma aparte del español, fundamentalmente ingles o francés. Además de estas características, el profesional “sobre todo debe entender el espíritu de voluntariado, si bien se le cubren todos los gastos en misión y se les otorga una mensualidad a la vuelta”.

“Esta experiencia no es para todo el mundo, se requiere mucho el sentimiento de solidaridad profundo para brindar atención a personas independientemente de su raza, religión o credo político”, afirmó Paiz Bekker.

“Cuando estamos en Somalia, en el Congo, o donde se lo requiera, nuestro actuar como profesional es la única alternativa que tiene esta gente. El impacto que tiene el actuar del médico en estos lugares es fundamental, porque es la diferencia entre la vida y la muerte. Es sentir que se puede ejercer la profesión en lugares donde se hace profundamente la diferencia. Es la única oportunidad que tienen las víctimas de la catástrofes de recibir una atención”, concluyó el Dr. Paiz Bekker.

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