Un médico del Hospital Regional que llegaba a su vivienda ayer a las 17 en el sector denominado “Arquitectura” de la calle Rafael Obligado, fue asaltado por dos delincuentes bajo la modalidad de “entradera”. Esperaron que se bajara del vehículo para abrir el portón y uno que estaba escondido lo amenazó con un cuchillo.
Uno se hacía el que llamaba por teléfono a solo metros del ingreso a la vivienda de la víctima. Estaba parado muy cerca del portón de ingreso de la camioneta. El otro ya había saltado las rejas y se encontraba escondido, cuerpo tierra bajo las plantas del jardín.
Eran las 17 y la luz del día aún no había caído. La víctima, un médico del Hospital Regional. El hombre llegaba a su casa y como todos los días estacionó primero el vehículo frente a la vivienda y se bajó a abrir el portón para ingresar la camioneta. Notó la presencia de un joven hablando por teléfono, pero le restó importancia.
“Cuando abrí el portón, apareció de abajo uno que estaba tirado y que me amenazó” contó la víctima a Diario Patagónico.
El delincuente lo amenazó con un cuchillo y le exigió que abriese la puerta de la vivienda. Detrás lo siguió el que se hacía que hablaba por teléfono.
“Sentía que tenía que disuadirlos para que no me lastimaran” confesó el médico. Entonces comenzó a contarles que atendía a muchos “compañeros” de ellos (los delincuentes) en el Hospital Regional cuando llegan baleados, apuñalados o golpeados. “Quédate tranquilo, a la mayoría de ustedes los tengo que tratar en el Hospital” les decía. El hombre, pese a haber vivido una tarde de terror, dijo no tener animosidad contra los delincuentes, sino que siente “pena” por ellos.
Los delincuentes pidieron dinero. Y la víctima les entregó lo que tenía. También le llevaron un portafolio, una notebook y dinero, además de otros objetos que hallaron al paso.
“ME ATARON EN EL BAÑO”
Agustín los notó nerviosos. Lo amenazaban con que si no les entregaba el dinero le iban a hacer algo. “Me ataron en el baño” confesó el hombre que debió esperar encerrado allí hasta que se fueron.
La víctima parece conformarse con que los delincuentes “fueron dentro de todo educados” porque no le pegaron y solo lo amenazaron.
Esta modalidad de “entradera” es habitual en el conurbano bonaerense y en Capital Federal en donde los delincuentes actúan cuando la víctima se baja a abrir el portón del estacionamiento para ingresar el automóvil.
En el lugar trabajó personal de la Seccional Cuarta que levantó testimonios entre los vecinos del sector para determinar si alguien había visto algo.
Los delincuentes, se presume, escaparon en dirección al corazón de las 232 Viviendas del barrio Ceferino. En el lugar también levantaron indicios, personal de la Policía Científica y se le dio paso a la Brigada de Investigaciones para que logre reunir pistas sobre los asaltantes en base a los testimonios.
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