ntegrantes del Comité de Crisis denunciaron que, pese a los $ 40 millones que se gastaron en la obra, sigue siendo necesario el acarreo de líquido desde Bahía Blanca. Agencia Médanos
Pese a que la nueva planta de agua de Médanos fue traspasada a la órbita de ABSA y no se han registrado nuevos problemas relacionados con la falta de líquido en la red, cada vez son más los vecinos que manifiestan sus dudas acerca de la sustentabilidad del sistema.
La incertidumbre se debe a que, si bien las anteriores autoridades del Servicio Provincial de Agua Potable y Saneamiento Rural (SPAR) habían prometido que la obra ejecutada solucionaría los problemas de abastecimiento de Médanos, ABSA continúa inyectando diariamente a la red miles de litros traídos en camiones cisterna desde Bahía Blanca.
“Si sigue el acarreo en los camiones, es porque el problema sigue”, dijo a La Nueva el vecino Carlos Ariel Reynafé, integrante del Comité de Crisis Hídrica de Médanos.
Desde su punto de vista, si existe la necesidad de continuar trayendo agua desde Bahía Blanca es porque la obra -que costó unos 40 millones de pesos- resultó insuficiente o no se hizo como debía.
“La gente debería estar preocupada por la plata que se malgastó en la obra, porque hay que hacer cosas de vuelta y porque los camiones siguen viniendo”, advirtió Reynafé.
El vecino dijo hay irregularidades o falencias que están a la vista.
“Una de ellas es que se destinaron tres millones de pesos, aproximadamente, para la repotenciación del sistema de pozos de (la estancia) Las Escobas, con la intención de duplicar el aporte de metros cúbicos de agua a la red. Bueno, no sólo no se ha logrado el objetivo, sino que ahora ingresa una menor cantidad de agua que antes de que se hiciera la obra”, denunció.
El vecino dijo que una auditoría técnica permitirá saber qué sucedió con la obra de repotenciación del acueducto proveniente de Las Escobas, primer paso para gestionar su puesta a punto.
Reynafé también dijo que cuando se proyectó la obra de modernización del sistema se anunció la instalación de una planta potabilizadora de última generación, con membranas de alta presión (para eliminar minerales como el arsénico) y dosificador de ácido hipocloroso (para el tratamiento de nitratos).
“Sin embargo, lo que se hizo fue instalar dos plantas de ósmosis inversa. Ahí ya mintieron”, sentenció el referente del Comité de Crisis al denunciar que existen notables diferencias de costo y calidad entre las máquinas anunciadas y las instaladas.
“La (planta) anunciada preveía un desperdicio (de agua) del 5%, mientras que la instalada registra un índice de desperdicio cercano al 30%”, enfatizó.
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