La mayor sorpresa surgió con los afiches

La mayor sorpresa surgió con los afiches
Les costó reconocerlo en las fotos que aparecieron en las paredes. Estrategia electoral o un simple cambio de look. Los tucumanos aún debaten por qué el gobernador decidió afeitarse el bigote
Nadie sabe muy bien la razón por la que lo eliminó de su vida: estrategia política, coquetería, comodidad...Pero un día lo decidió y fue inesperado. El bigote del gobernador, José Alperovich, no está más y con él se fue el aspecto más característico de su imagen. Porque no importa si un hombre los lleva cortos, tupidos, desprolijos o "chaplinescos", lo relevante es que los bigotes siempre son distintivos.

Precisamente, es una cualidad valorada por los políticos, que buscan posicionarse para que el vecino -potencial votante- lo recuerde no sólo con un nombre, sino también con un rostro.

Pese a que el primer mandatario lleva más de un mes con nuevo look, los afiches electorales que empapelaron la ciudad durante las últimas semanas reavivaron un sinfín de comentarios entre los tucumanos. Sucede que la gente afirma que aún no se acostumbró a la nueva imagen de Alperovich. También se tejen las más variadas hipótesis respecto de la razón que lo llevo a abandonar a su compañero de décadas en Punta del Este, Uruguay. Incluso, grupos de adolescentes se encargan de devolvérselo con marcadores y biromes en cada afiche que encuentran.

"El zorro pierde el pelo, pero no las mañas", responde Alperovich, a quienes osan consultarse por qué se quitó el "mostacho". Pero, ¿el dicho popular se adecuará al caso del titular del Poder Ejecutivo? o implicará también un cambio más sustancial. LA GACETA consultó a un especialista en imagen política, a una psicóloga y a un peluquero para tratar de dilucidar si Alperovich sin bigotes sigue siendo Alperovich.

Divididos

"Parece un hombre diferente en los afiches. Me costó reconocerlo", reconoce Valeria, un ama de casa de 32 años, que camina por calle Mendoza, frente a los carteles. "Lo veo raro; en la tele tampoco lo distinguí a primera vista", afirma.

Al igual que ella, varios de los peatones consultados dijeron no identificar de inmediato al gobernador en las fotografías.

Alejandra, una estudiante de 24 años, está convencida de que Alperovich se ve más joven sin bigotes pero advierte que también lo nota "más rellenito". "No sé por qué cambió, pero los políticos no dan puntada sin hilo; algo habrá detrás", concluye bajo la mirada quieta del gobernador desde uno de los afiches de propaganda.

"Tuvimos que mirar dos veces una foto de LA GACETA para saber que era él", dicen Carlos y Ester. El ama de casa de 50 años, señala el bigote de su marido, un empleado de 64 años. "A mi me gusta cómo le quedan a los hombres. Sin dudas, el gobernador estaba más buenmozo antes", sostiene.

Contrariamente, para otros transeúntes no fue difícil distinguirlo.

"Se sabe que es él, tenga o no bigotes. Debe ser que estaba cansado o porque quiere parecer joven", arriesga Sergio, de 32 años.

Más irónico, Emilio, un comerciante de 37, está convencido de que Alperovich cambió de look para "parecer más buenito". "Pero igual se lo identifica, por el pelo y los ojos", considera.

"Sabíamos que estaba diferente. Pero no es tanto. El cambio no afecta en nada, igual la gente lo votará", concluyen Carolina (28) y Mario (29).

Comentá la nota