Hay que imaginar a la Villa de San José de Gualeguaychú cuando en 1863 se decide construir una nueva Parroquia apadrinada por el gobernador Justo José de Urquiza.
A 150 años de ese suceso trascendental para la comunidad, el Cura Párroco de la Parroquia San José, Mauricio Landra, anticipa cómo serán las celebraciones para dar gracia por la fe.
“El 30 de mayo de 1863 se colocó la piedra fundamental para la construcción en materiales de la Parroquia de San José. Por este motivo, este 30 de mayo la comunidad católica se prepara para tributar con una celebración este acontecimiento vinculado con su Catedral”, adelantó.
“La Catedral es el templo en que el Obispo tiene su sede o cátedra”, explicó Landra para referenciar al templo principal de una diócesis y el lugar desde donde éste se encarga de difundir la doctrina religiosa y de prestar servicio a la comunidad.
“El jueves 30 a las 19:30 se realizará la Santa Misa que presidirá el Obispo diocesano, Monseñor Jorge Eduardo Lozano. Luego de esa celebración religiosa, en el mismo Templo se desarrollará una conferencia a cargo de la profesora de Historia, Silvia Razzetto, que permitirá conocer el contexto del siglo XIX cuando se decidió construir lo que más tarde sería la Catedral, lo que significó en ese entonces y lo que representa en la actualidad”, indicó Landra, que es el Cura número 23 desde que se colocó aquella piedra fundacional.
“La idea es que esa conferencia permita comprender la sociedad de entonces pero también cómo iba creciendo de manera integral Gualeguaychú. Por eso la invitación es abierta a todos los vecinos, sean o no creyentes”, enfatizó.
Landra dio cuenta que “cuando se decide su construcción ya existía la Parroquia San José como comunidad. Incluso tenemos una fecha de fundación del 28 de septiembre de 1780. Esto es tres años antes de que Rocamora fundara la Villa de San José de Gualeguaychú”.
En 1957 se establece la diócesis de Gualeguaychú y ese templo parroquial pasó a tener también la categoría de Catedral.
El primer párroco fue el Padre Mateo Fortunato Gordillo y López e incluso la comunidad lo recuerda al designar una de sus calles con ese nombre.
Landra da cuenta que para estos 150 años “la comunidad se encuentra con mucho fervor, especialmente luego de conocerse la designación del Papa Francisco. Son aires nuevos e incluso ya en Semana Santa hemos sido testigo de esta renovación y de este fervor. Mucha gente se acercó y lo reconocía incluso como un testimonio de vida, al sentir a un Papa de manera muy cercana”.
Además de la celebración protocolar que será el jueves 30 de mayo, la comunidad continuará los festejos de agradecimiento el domingo 2 de junio con una bicicleteada en familia. “Esto es organizado por jóvenes y adultos como un gesto de agradecimiento por la fe y la vida”, destacó Landra.
En ese marco, Maximiliano Rodríguez –que es parte de la organización- contó, la idea surgió de un grupo que se llama “Pedal y fe”. En rigor este grupo nació con la animación del padre Carlos Stadler, que está actualmente en la parroquia Santa Teresita. “Con él empezamos a compartir esta pasión por la bicicleta y así primero realizamos una peregrinación a Concepción del Uruguay hace ya de esto tres años. Y ahora nos propusimos dar gracias con esta actividad”, referenció.
El domingo 2 de junio se saldrá a las 14:30 de la Plaza San Martín, frente a la Catedral y recorrerán el radio de todas las parroquias, donde otras personas se irán sumando para finalizar en la misma plaza. “En ese momento, plantaremos un árbol de la especie Lapacho Rosado como signo de vida”, agregó Landra.
Consultado sobre la piedra fundamental colocada hace 150 años, Landra referenció que se trata de “una caja de hierro que está enterrada detrás del Altar Mayor. Esa caja guarda una especie de cápsula del tiempo, donde está el almanaque de 1863, la lista de los obreros que la construyeron, monedas y medallas, entre otros objetos”.
“Si bien en 1863 se coloca la piedra fundamental, el Templo se inaugurará recién en 1890”, indicó Landra y agrega un dato que es todo un destino. “Simultáneamente a la colocación de la piedra fundamental, nace quien luego sería el padre Luis N. Palma; que será más tarde el cura que la inaugurará 27 años después en 1890. Era un sacerdote joven, que falleció a los 34 años y dejó una huella nítida en la comunidad”.
Se sabe que el cura Vicente Martínez fue quien colocó la piedra fundamental y no la vio terminada. “Esto implica saber que se inicia una obra con una mirada generacional o que nos trasciende. El sentido de familia y de Iglesia está representado en ese gesto”, reflexionó Landra, quien además recordó que los curas Vicente Martínez, Luis N. Palma y Blasón junto con los obispos Challup y Boxler están sepultados en el Templo mayor de la diócesis de Gualeguaychú.


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