Se revive el día en que los hombres de la Primera Junta gestaron las ideas emancipadoras que forjaron a la Patria. Salta apoyó este hito con el Cabildo Abierto del 19 de Junio de 1810. Los actos centrales se harán en Embarcación.
Pensar en el 25 de mayo de 1810 como un punto de partida y no un final, es comenzar a responder interrogantes que, quizás, quedaron ensombrecidos por los matices lineales de la historiografía oficial. Sin miriñaques, sin galeras ni negritos faroleros, nos atrevemos a mirar 201 años hacia atrás, para comprender y afirmar la identidad argentina.
El clima de rebeldía social frente a los privilegios de los peninsulares y las aspiraciones de las familias hispano-americanas afincadas en estas tierras, entre otros aspectos, precipitaron la decisión revolucionaria de 1810 que nos aproxima a la dimensión humana de aquellos hombres públicos aturdidos por miedos, ansiedades y ambiciones. De esta forma se llega a comprender también la magnitud de los riesgos que asumieron y la audacia, el valor heroico, con el que actuaron en ese crucial y convulsionado tiempo.
Cabildo salteño
Las noticias de la Revolución de Mayo llegaron a Salta a mediados de junio de 1810 pero no sorprendieron a los principales vecinos de la ciudad porque don José de Moldes se había encargado de informarles sobre los planes de los patriotas de Buenos Aires. El 17 de junio se reunió el ayuntamiento local para tratar los oficios de la Junta Provisional Gubernativa y del Cabildo de Buenos Aires. Para este Cabildo se convocó al obispo diocesano, a las órdenes religiosas, a los jefes de los cuerpos y a vecinos destacados.
El Cabildo abierto de Salta tuvo lugar el 19 de junio de 1810 con la presencia de Mateo Gómez Zorrilla, Antonio F. Cornejo, los alcaldes ordinarios José Francisco Boedo, José de Perizena, Juan A. de Murúa, y regidores electivos presididos por el gobernador intendente Nicolás Severo de Isasmendi. Se leyeron las comunicaciones recibidas de Buenos Aires y se procedió a la votación.
La mayoría de los asistentes votó a favor de la constitución de la Junta de Buenos Aires y del envío de un diputado por esta capital que, en agosto de ese año, se definió con el nombre de Francisco de Gurruchaga.
Durante el Cabildo abierto algunos votaron en defensa del Virrey Cisneros. El pronunciamiento de las ciudades dependientes de la Intendencia de Salta no tardó en producirse. El Cabildo de Tucumán, con fecha 26 de junio, comunicó a la Junta de Buenos Aires haberse adherido “ciegamente a la resolución indicada del Sr. gobernador de la Provincia”; y el Cabildo de Santiago del Estero, con la misma fecha, dijo a la Junta: “... nos previene la religiosa conducta de Salta en obedecer sin discutir”. De esta forma se aseguró en el vasto territorio de la Intendencia de Salta, la obediencia a la Junta Provisional Gubernativa o Primera Junta Patria.
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