El activista social, Mauro Velázquez, pidió Justicia en la causa que se sigue por la violenta agresión que sufrió. Hay un sólo procesado, a pesar que tres personas participaron del hecho. El escribano Ernesto Repetur, apeló el procesamiento por lesiones graves y apunta a evitar la sanción penal mediante una probation, realizando "trabajo social". Mauro intenta volver a su vida habitual, pese a las secuelas.
No obstante, debe, por ejemplo, evitar los resfríos porque puden provocarle una molesta sinusitis. La patada en la cara que le propinaron los agresores en una marcha contra la megaminería -el 18 de julio de 2012-, le provocó lesiones de tal gravedad que debió ser intervenido quirúrgicamente y le fueron colocados 26 tornillos en la mandíbula. Los médicos le advirtieron que “podrían traerme problemas en cualquier momento”, relató.
Sobre la causa que tiene como procesado al escribano Ernesto Repetur, Velázquez reiteró su pedido de "justicia", y contó que el expediente está en instancias de la Cámara de Apelaciones. Es que el procesado escribano, apeló la imputación de lesiones graves, y apunta, incluso, a desligarse de toda responsabilidad y condena penal, saldando su delito con una “probation”, que implica trabajo social.
Mauro dividió su año de padecimiento en dos etapas. La primera, la más dura, viajó a Buenos Aires para operarse -la patada afectó la órbita del ojo, pómulo, nariz y mandíbula-, luego sufrió una infección y volvió a ser intervenido. Debió recibir tratamiento psicológico por “el trauma que padecí”, explicó.
En tanto, en ese lapso, pidió hablar con el juez que entiende en la causa pero “nunca fui recibido”, planteó.
Los restantes seis meses, recuperándose, escuchó hablar al magistrado por la radio, exponiendo que quien le propinó la patada en la cara, estaba prófugo, “pero desconozco su nombre”, señaló. Con mejor estado de salud, se presentó como querellante en la causa, pero aún no pudo tener una audiencia con el juez. “Sólo quiero Justicia”, resumió.
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