Quiere vivir en un hotel cinco estrellas, tener un auto blindado y un traductor y ganar 1 millón de dólares.
A menos que Matthäus --en caso de aceptar vía mail-- traiga videos traducidos de lo que piensa de este juego difícilmente el plantel capte el mensaje rápido. Si no le entendieron a Caruso Lombardi... La sensación es que los dirigentes tienen ganas de pasar la tormenta --de la que tampoco quedan aislados como responsables de las contrataciones hechas--, de instalar apellidos, de soñar con que un fulano de buen pie que ya no juega más sea capaz de darle ¿identidad? a un equipo al que ni siquiera Juan Barbas desea conducir.
¿Es posible que finalmente Matthäus venga a Argentina? A esta altura, y teniendo en cuenta sus pobres antecedentes, la respuesta es sí. Nunca dirigió ningún equipo más importante que Racing. Aunque, en esa comunicación vía mail hubo pedidos especiales. ¿Los refuerzos? No. Un hotel cinco estrellas, un auto blindado de marca alemana, 1 millón de dólares y, claro, un traductor. Así, con todo ese material disponible la dirigencia piensa que es el hombre ideal para este momento de Racing.

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