La pareja tenía un “quiosco” de venta de drogas en Ciudad de Mis Sueños. El juez agravó la pena porque metieron al hijo de 17 en el mundo narco.
Adictos. Carlos González (50), un changarín del Mercado de Abasto, y su mujer Ana María (47), ama de casa y comerciante, dijeron ser adictos a la cocaína, al igual que su hijo de 17 años. El día del allanamiento les encontraron menos de medio gramo de esa sustancia en su domicilio de la manzana 56 de barrio Ciudad de Mis Sueños.
La droga estaba distribuida en cuatro envoltorios de nailon pegados con cinta adhesiva y “estirados” con otras sustancias, dos estaban abiertos sobre un purificador, el resto fue sacado por la Policía de la cámara de inspección de la casa. Ana María los había arrojado al inodoro ante el allanamiento que golpeaba a la puerta.
Pero la escasa cantidad de estupefacientes no fue clave para la condena, sino la cantidad de prueba de “venta al menudeo” producto de una investigación que fue calificada por el camarista Weiss como “impecable”.
Los policías de Drogas Peligrosas se apostaron sobre las vías de la ruta 9 durante dos semanas filmando los movimientos luego de que un llamado anónimo les informara que en el “Kiosco 24” se vendía droga. Allí pudieron observar la venta de “pequeños elementos” que se intercambiaban por dinero y que no precisamente eran compatibles con los productos que se vendían en la despensa.
Referentes. El Tribunal calculó la pena en base al “mal ejemplo” que dieron a su hijo introduciéndolo en el mundo de las drogas.
“Instauraron como modo de vida ante la vista de sus hijos la comisión de este tipo de hechos delictivos, los que a su vez constituyen hoy en día uno de los mayores flagelos que golpean a nuestra sociedad”, falló Weiss.
“En lugar de erigirse, en su calidad de padres, como modelo de vida digna a seguir o a imitar por sus hijos, se constituyeron en referentes de la delincuencia, abriéndoles la puerta, además, a la adicción de estupefacientes, realidad que hoy en día su hijo reconoce que padece”, puntualizó el camarista.
Allanamiento 1. La noche que los policías entraron a la casa de la familia detuvieron a un consumidor que acababa de comprarle droga al menor a través de la ventana del quiosco.
El consumidor tenía un envoltorio de cocaína y en principio dijo, “por miedo a represalias”, que lo había comprado en otro lado, pero finalmente reconoció que se lo había vendido el adolescente y que desde hacía un año compraba en el quiosco de Ana María.
El consumidor no fue imputado y dio su testimonio en el juicio. El hombre, de 35 años, no fue incluido en el juicio gracias al “fallo Arriola” un antecedente de la Corte Suprema de Justicia que declaró la inconstitucionalidad del uno de los artículos de la ley de estupefacientes, el que fija condenas a la tenencia de droga para consumo personal.
Allanamiento 2. Durante la madrugada del 14 de diciembre de 2012, la Policía secuestró de la casa de la familia cerca de 50 mil pesos, seis kilos de monedas de un peso; un televisor Led 46 pulgadas; un automóvil Fiat Punto, una motocicleta marca Honda, dos celulares; una computadora notebook; bolsas de nailon negras y tijeras.
El dinero secuestrado fue justificado por la pareja. La cuñada de una de sus hijas se lo había dado para que lo guardasen, dijeron, pero la Justicia no creyó la versión.
De humilde a "millonario"
Salir de la pobreza vendiendo drogas: Esa fue quizás la idea que tuvo Gonzalez.
El hombre se dedicaba a hacer changas al igual que lo hizo su padre. No tenía antecedentes penales igual que su mujer, ama de casa, vendedora de ropa por catálogo y quiosquera. Ambos tienen estudios primarios incompletos.
El hombre padece una enfermedad cardíaca desde el año 2009. Cuando era joven consumía drogas y a raíz de la cardiopatía tiene un marcapasos colocado.
Pese a sus problemas de salud podía trabajar como changarín en el mercado ya que lo ayudaba su hijo, quien dijo que empezó a consumir cocaína desde que su padre enfermó y comenzó a trabajar con él.
Los investigadores sospecharon por el auto Fiat Punto que pagaron “de contado”, la moto Honda y las compras de electrodomésticos que realizaron en la firma Garbarino durante el año de la investigación. Todos elementos que ahora quedaron en manos de la Justicia.
Opinión: "Ley de blindaje al narcotráfico, la ley del fracaso", por Carlos González Quintana - Penalista, abogado asesor de la Comunidad Cannábica
A poco de cumplirse un año de vigencia de la ley provincial que llamo “blindaje al narcotráfico” (10.067), el balance que desde las organizaciones que trabajan por la vigencia de los derechos humanos y la eficacia en la persecución del delito es negativo.
Las innumerables causas de narcomenudeo instruidas por las dos fiscalías provinciales y “controladas” por el juez de garantías no han hecho otra cosa que reafirmar el paradigma persecutorio y criminalizador de la pobreza, orientado y ferozmente dirigido a criminalizar a los sectores más vulnerables.
Las condenas aplicadas han recaído sobre personas que viven en la línea de la indigencia, excluidas del mercado formal de trabajo, analfabetos y reincidentes penales, empujados por el sistema, y por la cadena de narcotráfico, a convertirse en chivos expiatorios de una compleja trama que incluye narcos protegidos, policías corruptos y políticos cómplices.
Comentá la nota