Matices del mismo cuadro

Por: Ricardo Kirschbaum.

Los decretos de necesidad y urgencia fueron incorporados a la Constitución en 1994 como una forma de gestionar que tienen los gobiernos cuando no cuentan con la mayoría parlamentaria. En otras palabras, el Congreso sólo sirve a los Gobiernos cuando lo maneja el oficialismo.

Ese habría sido el mensaje que Cristina Kirchner les envió a los miembros de la Corte, según informa hoy Eduardo van del Kooy en su columna política, en la que subraya que la Presidenta está preocupada por lo que pueden hacer los siete jueces del supremo con los DNU. Ese pensamiento se ha visto confirmado por la realidad. El funcionamiento del Congreso, desde diciembre, ha sido una excepción. El oficialismo obstruye todo lo que puede y la oposición, ya se ha visto, no encuentra el rumbo, atravesada por rencillas internas, veleidades y cálculos políticos electorales.

Lo interesante es que la concepción que prima actualmente en el oficialismo es la de reconocer sólo la formalidad del Congreso. La gestión sigue ya por otros caminos, cada vez más cerrados, como la olímpica negativa a que se conozcan ciertos aspectos centrales de la marcha de los negocios oficiales. Decisiones que son contrarias a todo control democrático y que han sido logradas a lo largo de luchas y reclamos de muchos de los que hoy están enrolados en el kirchnerismo más sectario. ¿Cómo hacen ahora para justificar el oscurantismo actual si antes combatían por la transparencia de los números y de la información oficial?Esta concepción hegemónica es la misma que se tiene en el poder sobre el periodismo. Sólo es reconocido en la medida que sea oficialista o forme parte del formidable y cada vez más extendido aparato de propaganda del régimen, o que su mensaje vaya a sectores definitivamente opositores, es decir irrecuperables para el Gobierno.

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