Mate y adentro

Mate y adentro

Chávez vuelve luego de haber mirado la revancha con River desde la platea. De ídolo 2014 a pelear un lugar.

Fue ídolo espontáneo. La gente se identificó con Andrés Chávez muy pronto, por el sacrificio y la polenta para ir para adelante en medio de un equipo que con la llegada del Vasco recién empezaba a aparecer. También por las corridas y los zurdazos que rompieron redes de a dos en la Sudamericana. Pero al mismo tiempo que ese Boca 2014 cayó en desgracia, por la eliminación de la Sudamericana, lo hizo él. No arrancó bien este año y perdió la titularidad que parecía propiedad exclusiva. Esta tarde vuelve a estar entre los 11.

Su ausencia en el ida y vuelta copero no se pasó por alto. Si bien su rendimiento no estaba a la altura del año pasado, fue de todo a nada. Y eso que no había tenido un mal superclásico por el campeonato... Primero estuvo en el banco en el Monumental (no tuvo minutos), cuando su velocidad y explosión podía ser útiles en un partido con espacios. Y después, para la revancha en la Bombonera, ni siquiera apareció entre los concentrados. Su prepotencia y rebeldía hicieron falta en esos 45 minutos desalmados, en los que el pibe Pavón no anduvo bien. Pero los sufrió desde la platea.

Por la convocatoria de Cristian Pavón al Sub 20 y el viaje para jugar el Mundial de Nueva Zelanda, el Comandante tendrá una nueva chance de ser titular (lleva diez partidos en el año) y de volver a ganarse el puesto que supo ser suyo. Indiscutido.

Las otras vueltas a la titularidad también parecen cambios con demora del último superclásico, futbolistas que deberían haber estado ahí y por decisión del Vasco se quedaron sorpresivamente afuera. Marco Torsiglieri, uno de los que más jugó en el ciclo, reaparece en lugar de Burdisso. Lodeiro, el cambio del entretiempo que nunca se hizo, entra por Meli. Y Monzón, a quien ya veían en levantada y mejor que Colazo, también tiene su oportunidad desde el arranque. Son cuatro cambios para sostener la punta.

 

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