El presunto autor, excuñado de la víctima, está detenido. Violencia familiar, clave del homicidio.
Jiménez terminó con tres balazos en el cuerpo y falleció camino al Hospital de Urgencias. Según datos aportados por la Policía, el joven recibió disparos en la espalda, en un riñón y en la pelvis.
El hombre, que era chofer de remis, salió de su casa de calle Aldana y Ortega al 3880 alrededor de las 13 de ayer en moto y junto a un amigo rumbo a un quiosco ubicado a escasas cuadras de allí en una zona conocida como “La Tribu”.
En la esquina de las calles Ramón Oro y Manuel Escalada se encontraron con Cuevas, a quién la policía logró detener y un primo de éste último identificado como José Cuevas, quien hasta ayer se encontraba prófugo.
Al parecer, según contaron testigos del lugar, los jóvenes, quienes mantenían una disputa de años por la violencia que sufría la hermana de Jiménez de parte de Cuevas, comenzaron a pelear en el lugar hasta que uno de ellos sacó un arma y el final de la riña fue fatal.
De vieja data. Así calificó Oscar, tío de la víctima, la disputa entre la familia de Jiménez y los Cuevas.
“Él se pone a pelear con el cuñado para defender a la hermana y viene el otro (José) que estaba con él, en realidad dicen los testigos que había tres motos y se baja uno que estaba en la moto y le pegan un tiro cuando están peleando ellos, le pegan un tiro en la espalda y ahí cuando cae lo quieren rematar y le tiraron tres tiros, el último en la ingle”, contó Oscar.
Según esta versión, no habría sido el cuñado quien disparó contra Jiménez sino su primo, quién está prófugo.
“Venimos con problemas desde hace muchísimo tiempo atrás, mi sobrina vive con este chico (Germán), él le pega, ella se viene a la casa de su mamá toda golpeada, qué es lo que hacen ellos: vienen y disparan contra la casa, los escopetazos que hay en la puerta son de tres semanas atrás”.
Oscar mostró los rastros de perdigones que quedaron marcados en la pared y en la puerta del frente de la casa. Además, hay orificios en las paredes de uno de los dormitorios de la casa, marcas de bala en las rejas y hasta vidrios rotos en el portón. Todos restos de la violencia que presuntamente los Cuevas ejercieron contra la familia de Jiménez.
Según contaron a Día a Día, la mujer realizó reiteradas denuncias a la Unidad Judicial Nª12, pero que no obtuvieron respuestas.
“Qué nos dijeron: que hasta que no haya un muerto ellos no podían hacer nada. Eso nos dijeron”, protestó Oscar.
Botón antipánico. “Cuando vieron los escopetazos ahí tomaron noción de lo que pasaba, pero eso fue en Tribunales, gracias a los policías, que mandaron a Tribunales más rápido que la fiscalía y ahí recién le dieron el botón antipánico a mi sobrina”, contó el familiar.
La calle Aldana y Ortega, casi circunvalación, estaba ayer poblada de coches verdes, remiseros amigos que se acercaron a darle el pésame a la familia de Diego Jiménez. Amigos y vecinos de la víctima soportaban el calor en la vereda, en una especie de “aguante”.
Los vecinos fueron testigos del ataque de estas personas al domicilio de la víctima.
“Ellos se paraban en la colectora (de Circunvalación) y desde ahí disparaban, y eso que ahí siempre está un puesto de la Caminera, pero no les importaba nada”, contó un vecino.
De acuerdo a los comentarios de los parientes de Jiménez, hacía dos semanas que su hermana había recibido el botón antipánico y los Cuevas tenían una orden de restricción y “no se podían acercar al domicilio”.
Por otro lado, se supo ayer que el remisero no podía circular por ciertas zonas de barrio Patricios porque recibía golpes y piedrazos de parte de allegados a Cuevas.
Zona Roja. Cuadras más al sur, en barrio San Jorge, mataron a Roger Ellan (15) el 16 de enero cuando caminaba por la calle. En el mismo barrio, pero en agosto asesinaron a Maximiliano Herrera, por la rotura de una moto.
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