El ex empleado de la carnicería-frigorífico El Inicio, acusado de asesinar a la joven Ailín García (21), seguirá tras las rejas. El juez Mauricio Zabala resolvió procesarlo con prisión preventiva y le atribuyó un delito que prevé prisión perpetua: homicidio calificado por haber sido cometido con alevosía.
“Te voy a cagar matando por haberme despedido”, le habría manifestado el sospechoso a la joven, según la declaración de una testigo.
Según la resolución judicial, el imputado no sólo le descargó un fuerte golpe en el cráneo, sino que luego la ató de manos por la espalda y en las rodillas, le colocó una mordaza en la boca y ejecutó dos disparos que impactaron en su cabeza que le provocaron su muerte.
Logró su propósito mientras la víctima se encontraba indefensa. La sorprendió en una oficina de la planta alta del comercio, tras haber dañado la puerta que da a la terraza, a la que se presume que llegó trepando al techo por una vivienda lindante. Por ese acceso también habría escapado.
El hecho ocurrió el 17 de enero pasado, entre las 11.30 y las 13, en las oficinas de la carnicería-frigorífico El Inicio, ubicado en Lisandro de la Torre 581.
Los investigadores policiales y judiciales lograron determinar en su momento que el acusado tenía pleno conocimiento del lugar porque sorteó todos los accesos convencionales y con cámaras de seguridad para entrar por una puerta que comunica directamente con las oficinas administrativas de la planta alta.
“La víctima recibió un fuerte golpe en la cabeza, para luego ser atada en la parte de la espalda, en las rodillas y colocada una mordaza en la cabeza.
Con este accionar el autor colocó a la víctima en un estado de indefensión y además, aseguró la ejecución del hecho sin riesgo alguno para sí; por eso la sorprendió con un golpe, que no le permitió a Ailín García reaccionar, luego la maniató, para finalmente darle muerte con dos disparos”, sostuvo el magistrado.
Agregó que la víctima no tenía en su cuerpo alguna evidencia de que se haya defendido.
Y que el asesino sólo entró a matarla, por cuanto no fue sustraído algo de valor o dinero.
El cuerpo fue hallado en una oficina que estaba alfombrada, tirado en el piso, boca abajo. El hermano de la víctima lo encontró.
Motivaciones
De la investigación surge que la víctima y el sospechoso tenían una relación conflictiva.
Un testigo aseveró que la decisión de despedirlo fue tomada por los dos hermanos, pero que se la comunicó Ailín. El acusado, solía decir “a mi esta pendeja no me va a mandar”.
Otros testimonios evidencian que el detenido había perdido la calidad de “empleado de confianza” que tuvo durante más de una década con el padre de la joven.
Días antes del hecho, el imputado le mostró a un testigo un revólver calibre 38. Y en otras ocasiones, ya había manifestado que tenía otras armas.
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