Matan a policía panadero

Matan a policía panadero
Dos sujetos que siempre iban a pedir pan quisieron robar en el comercio de un capitán. Forcejeó y lo fusilaron de dos disparos. La esposa de la víctima los corrió a los tiros. Hay dos demorados

La inseguridad atraviesa a la sociedad argentina y una de sus causas, sin lugar a dudas, es el bajo ingreso que perciben los policías. Muchos de los efectivos optan por trabajar casi sin dormir para alcanzar un salario que roce lo aceptable, resignando una vida familiar normal. Otros prefieren encarar algún emprendimiento comercial.

Eso es lo que hizo el capitán Eliseo Alberto Barboza, de 50 años. En su casa ubicada en la localidad de Virrey del Pino, en La Matanza, puso una panadería.

Pero el salvajismo tocó su destino. Ayer a la madrugada, mientras el policía panadero amasaba junto a su esposa y el suegro, llegaron dos jóvenes del barrio, y al parecer estimulados con drogas, en lugar de comprar quisieron robar. Hubo un forcejeo y Barboza terminó muerto. Uno de los delincuentes le pegó un culatazo en la cabeza y al caer lo fusiló de dos disparos. Uno impactó en el cráneo y el otro en el tórax.

Tras cometer el crimen, los asaltantes escaparon corriendo. La mujer de la víctima fatal agarró el arma reglamentaria de Barboza y los corrió. Detonó la pistola varias veces pero no lesionó a nadie.

Más tarde detuvieron a dos sospechosos, de 16 y 18 años, que vivían en el barrio y conocían al policía, a quienes se les secuestró un arma que, presumiblemente, fue la que emplearon para matarlo.

El efectivo se desempeñaba en la comisaría de Virrey del Pino y era padre de siete hijos.

Además de su labor policial, el policía había armado en su casa una panadería familiar y le vendía a los vecinos de la zona.

El hecho ocurrió esta madrugada, cerca de las 3.30, cuando Barboza estaba franco de servicio y trabajaba en su panadería, en Barraza al 2753.

Los conocía y abrió

En base al testimonio de la mujer del policía, en un momento llamaron a la puerta de su casa y Barboza abrió porque conocía a las dos jóvenes, quienes usualmente iban a pedirle pan.

Pero cuando el capitán les abrió, los jóvenes lo amenazaron con intenciones de robo, momento en que el policía se trabó en lucha con ellos y uno le pegó con la culata de un arma en la cabeza y luego lo asesinó.

La mujer dijo que los agresores son del barrio. "Siempre les regalábamos el pan y luego se iban tranquilos", contó la mujer al fiscal.

El capitán Barboza se convirtió en el decimocuarto policía bonaerense asesinado en 2013, entre los cuales hay tres mujeres..

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