Alberto Félix Maturano falleció ayer a la madrugada en el Hospital Regional luego de que ingresara con graves heridas en el tórax que le dañaron el corazón. Según le comentó un comerciante a Diario Patagónico, el joven fue atacado “por un celular”. Otra hipótesis es que quedó en medio de un enfrentamiento entre dos grupos.
Lo más jóvenes todavía permanecen en el interior de un galpón, en el que desde el domingo a la noche festejan el carnaval. La mayoría no se ha enterado de que Alberto Félix Maturano fue asesinado pocas horas antes. Y si lo saben, parece no importarles.
Maturano tenía 35 años y murió a las 3:05 en el Hospital Regional, luego de que ingresara por sus propios medios a las 22:30 con dos heridas de arma blanca. Según la autopsia, fue la que recibió en el tórax izquierdo la que tenía mayor profundidad y le llegó al corazón. La otra, en el intercostal derecho, era de menor profundidad.
Maturano también había caminado por esa calle, en donde la mayoría de sus habitantes son de nacionalidad boliviana. Hasta ayer a la mañana nadie sabía bien qué fue lo que ocurrió. Solo que había muerto un hombre.
Muchos, todavía sin dormir, seguían festejando. Es que el carnaval empezó el domingo alrededor de las 17 y se extendió hasta pasadas las 22. Hubo mucha agua, espuma, baile y hasta peleas, con abundante alcohol. Las botellas tiradas en la calle daban fe de ello.
Ayer al mediodía ya estaban vendiendo nuevamente espuma en la calle. Y una fila de niños compraba bombitas de agua preparadas en una fuente.
Mientras tanto la Brigada de Investigaciones con su jefe Ricardo Cerda y su segundo Jorge Vistozo se instalaban en el lugar para tratar de establecer quiénes apuñalaron a Maturano y en qué circunstancias.
MORIR EN EL FESTEJO
La mayoría conocía a Maturano. Dicen que era un albañil trabajador que había ayudado a varias familias del lugar a levantar sus viviendas. Era oriundo de San Ramón de la Nueva Orán, en Salta, y había cumplido 35 años el sábado. Hacía cuatro años que había llegado a Comodoro Rivadavia. Tenía una pequeña hija y nunca se metía en problemas con nadie, según los que lo conocieron.
“No puedo creer que ya no estés, vos que ayudabas a todo el que necesitaba una mano. Aquí solo hay dolor y llanto”, escribió Mario, un amigo, en el facebook.
La Policía se entrevistó con la mujer de Maturano y pudo establecer que llegó el domingo a las 19 de su trabajo y que a las 20 salió de su casa ubicada en 10 de Noviembre rumbo a un kiosco de la calle Andrade. Iba a comprar pan, gaseosa y cigarrillos. Pero volvió a las 22 con dos puñaladas en su pecho. Fue llevado al Hospital y falleció cuatro horas y media después.
La Policía estableció en base a testimonios que en la calle Andrade, en un salón donde festejaba la comunidad boliviana, un grupo de jóvenes comenzó una gresca. Las peleas que se desarrollaron en la calle terminaron con corridas y hasta roturas de vidrios en automóviles estacionados.
Los pesquisas creen que en medio de la furia Maturano pudo haber sido confundido y atacado por el grupo de violentos, o simplemente haber quedado en medio de la trifulca. Pero un comerciante del sector le comentó a Diario Patagónico que el hermano de la víctima le dijo que le habrían intentado robar el teléfono celular.
Por eso esta es la otra hipótesis que no descarta la Policía: el robo. Aunque las fuentes sostienen que al celular lo tenía entre sus pertenencias.
Desde la jefatura de la Seccional Quinta solo hubo silencio en las primeras horas. Se supo que las imágenes de las filmaciones no habían ayudado mucho y tampoco se pudo detectar dónde ocurrió el ataque. Aunque creen que fue en el lugar de los festejos.
“Siempre hay delincuentes que pasan por acá. Siempre hay discriminación con los bolivianos. Acá la mayoría somos bolivianos y tenemos alarma comunitaria, pero se escapan. Nos juntamos entre todos e intentamos sacarlos. Siempre pasa, te rompen los autos. Son los del Moure que vienen. A la Policía cuando los llamamos vienen, pero no hacen nada. Toda la Policía sabe quiénes son y no les hacen nada” dijo Camacho, un vecino del lugar.
El hombre es familiar de un joven al que apuñalaron hace dos años en medio de un robo y cobro de peaje. En todo momento, los vándalos le resaltaron su condición de boliviano.
Otra vecina de la calle Wilfredo Andrade se quejó ante este diario de que el domingo la cuadra estaba llena de autos y que la gente bebía y le orinaban el cerco. “Acá cualquier cosa, fiesta” resumió sobre las características de la población de la calle.
“Llamé a la Policía y me dijeron que había un hecho grave. Acá lo que pasa es que hay mucho alcohol” dijo la mujer.
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