El propietario de un telecentro enfrentó a los delincuentes; uno de ellos recibió un disparo y tuvo que ser operado en el hospital Padilla
No tuvo reparos en enfrentar a los ladrones cada vez que entraron a su negocio. En los últimos meses había sido víctima en unas cinco ocasiones de asaltos. Incluso, había llegado a comprarse un arma. Esta vez, los enfrentó por última vez. Un comerciante del barrio Juan B. Terán fue asesinado ayer por un delincuente que había ingresado a su local, junto a dos muchachos, para asaltarlo.
El hecho ocurrió alrededor de las 17.45. La víctima, identificada como Juan Manuel Leguizamón, de 70 años, era propietario de un telecentro, ubicado en Lavaisse 1.745, en la zona sur de la Capital.
De acuerdo a lo informado por fuentes policiales, tres delincuentes descendieron de un vehículo e ingresaron al comercio. En el local había unos tres adolescentes sentados en las computadoras.
La Policía no pudo precisar aún cómo se produjo el asalto. Cuando llegaron, Leguizamón se encontraba sin vida detrás de un mostrador que estaba protegido por unas rejas.
Cerca de las 18.30, un taxista llevó a un joven de 24 años al hospital Padilla. Tenía una herida de bala en el abdomen, y tuvieron que operarlo. La Policía demoró al chofer del taxi y secuestró el vehículo. Dentro del mismo había una pistola y un bolso, que se presume que fueron utilizados en al asalto.
Más tarde, un hombre se acercó hasta la seccional 13a y preguntó por el hecho. Cuando los policías le preguntaron si conocía algún dato del asalto, el hombre no pudo responder e intentó escapar. Quedó aprehendido.
Hasta ahora, la principal hipótesis que manejan los investigadores es que Leguizamón sacó su arma y se trenzó en lucha con los asaltantes. Luego de herir a uno de ellos, le quitaron el arma y lo ejecutaron de un disparo en el pecho.
Tierra de nadie
"Esta zona se ha vuelto tierra de nadie. El miércoles asaltaron a un hombre en la esquina para quitarle unos pocos pesos y casi muere de un paro cardíaco", contó Dora de Matos, que vive a dos casas del comercio asaltado.
Los vecinos rodearon la cinta que protegía el lugar del hecho. Expectantes, observaban el accionar de la Policía. Personal de la División Homicidios y Delitos Complejos (a cargo de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza), de la Dirección General de Investigaciones (al mando del comisario Raúl Ferreira); Criminalística, Policía Científica y hasta de Bomberos estuvieron en el lugar. Cerca de las 19, el fiscal de Turno, Guillermo Herrera, llegó para supervisar personalmente las actuaciones.
"Él custodiaba toda la cuadra. Estaba jubilado pero igual atendía el negocio. Acá lo queríamos todos. No dudaba si tenía que hacerle frente al delito", contó Miguel Alarcón, sobrino de la víctima. "A unas cuatro cuadras hay una zona, conocida como Villa Vaca, de donde vienen los delincuentes. Esto no puede seguir así, la Policía nos tiene olvidados", comentó Néstor Ibáñez, otro sobrino de la víctima.
A unos diez metros del local, Juan Leguizamón (h) permanecía impávido. Unos vecinos le habían dado la noticia de la muerte de su padre. "Todo lo que sé es lo que dicen los vecinos. Todavía no me dejaron pasar", fue su único comentario.
Unos metros más atrás, don Cacho lloraba desconsoladamente. Era el compañero diario de Leguizamón. Siempre estaba haciéndole compañía, pero ayer no había ido hasta el local por un problema en sus piernas.
Cuando finalizaron las pericias, la mayoría de los policías abandonó el lugar. Pero los vecinos seguían allí. A las 20.38, cuando don Juan Manuel era subido a la camioneta, un aplauso cerrado despidió al custodio del barrio.
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