Héctor Francisco Salamanca fue abatido a tiros y apareció muerto en el interior de su auto en la calle Juan Moreira al 1000 del barrio Ceferino. Era un afiliado de la Uocra y respondía a la conducción de la línea de Silva. El hombre apareció con tres tiros en el pecho y tenía en su mano una pistola 9 Mm. que aparentemente no alcanzó a disparar.
Un llamado telefónico alertó a los efectivos de la comisaría Cuarta que en ese lugar se estaba produciendo un tiroteo. Al llegar los uniformados se encontraron con un VW Fox dominio GSR-147 y en el asiento del acompañante había una persona. Al abrir la puerta pudieron comprobar que el hombre se encontraba ya sin vida y que presentaba al menos tres impactos de bala en el pecho. Rápidamente tomaron los recaudos necesarios para preservar el sitio del homicidio, identificando a la víctima como Héctor Francisco Salamanca (31). Según se supo, el fallecido tenía aún en su mano una pistola 9 Mm. que aparentemente no alcanzó a disparar.
Extraoficialmente y como primera línea investigativa, se buscaba identificar el domicilio al que aparentemente el fallecido se dirigía. Todo indica que el hombre llegó al mencionado domicilio –donde residen dos mujeres muy conocidas por sus actividades como mecheras y que resultan ser hermanas- y en ese momento habría sido atacado a tiros. Aparentemente la víctima habría corrido hacia su auto para sacar un arma y defenderse, pero no habría alcanzado a disparar.
Trabajador de una empresa y relacionado con la Uocra
Inmediatamente después de las primeras diligencias que efectuó la División Criminalística, tomó intervención personal de la Brigada de Investigaciones que ayer recababa algunos testimonios entre allegados y conocidos. Lamentablemente como ocurre en la mayoría de estos casos los testigos son reacios a aportar datos por temor a las represalias. De todos modos algunos de los testimonios fueron valiosos para los investigadores que procuraban establecer la autoría de los mortales disparos.
En forma extraoficial se supo que el fallecido Salamanca prestaba servicio en la empresa EDVSA y que sería un miembro de la Uocra relacionado con la conducción de la línea de Raúl “Conejo” Silva. Por el momento se desconoce si esta situación guardaría relación con el tiroteo que le ocasionó la muerte, o si estaría relacionada con el ataque a tiros a un vehículo, perpetrado en las 1311 viviendas casi a la misma hora, en que resultó con gravísimas lesiones el “Gordo” Ángel Díaz. Por el momento todo es materia de investigación en este asunto y no se descarta la conexión del homicidio con la interna sindical, ni con el ambiente delictivo, que inclina la balanza hacia un “ajuste de cuentas”.
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