Masiva participación de adultos mayores y de discapacitados

Fue llamativa ayer la masiva participación de los adultos mayores que acudieron a las escuelas a sufragar en estas primeras elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas pero no obligatorias en este caso para ellos. Sin embargo, fueron muchísimos los mayores de 65 años que participaron de los comicios.
"Para mí votar es una religión, mi voto vale y tiene que servir para que nuestros jóvenes tengan un futuro mejor", expresó Antonia Pinto, de 80 años, pero insistió en aclarar: "A mí siempre me gustó votar pero si esto sigue así, que hay que esperar por más de dos horas parada, va a ser la última vez porque el cuerpo ya no me da".

Por otra parte, José Estechina, de 73 años, expresó a La Mañana "yo siento la obligación de votar y participar en el sistema democrático, porque somos nosotros que por medio del voto debemos participar para mejorar nuestro presente, debemos pensar y elegir personas honestas y con capacidad para el cargo que detentan".

Víctima de un AVC isquémico y con secuelas de una hemiplejía, don Sebastián Segovia, de 65 años aseguró a La Mañana que nunca faltó a una elección y que "voy a participar mientras me queden fuerzas", dijo mientras su enfermero lo desplazaba en su silla de ruedas hacía la mesa de votación que le correspondía, en la Escuela Carlos Pellegrini, del barrio San Francisco.

Así como don Segovia se observaron muchas personas con diferentes discapacitadas que junto a sus acompañantes asistían a votar, durante toda la jornada de ayer.

Un ejemplo

Con sus 91 años, Marciano Barboza cumplió ayer una vez más con su obligación de votar, ejerciendo su derecho cívico. A pesar de su edad y del achaque de los años, se acercó por primera vez a la Escuela 58 y emitió su sufragio orgulloso, estrenando documento con tapa celeste.

Trabajador del taller y conductor de zorra a motor en el antiguo ferrocarril formoseño, Marciano Barboza junto a todas las personas mayores que se acercaron a votar ayer, representan un ejemplo de compromiso cívico para la ciudadanía.

Acompañado por una de sus hijas, este antiguo trabajador del ferrocarril no escapó a la votación, y a pesar de no estar obligado a ello desde los 65 años, pidió asistir, y así cumplir con su deber como ciudadano. Vestido prolijamente y muñido de su bastón, subió las escaleras sin quejarse y se presentó ante las autoridades de la mesa número seis, paradójicamente, luego de que una joven votara por primera vez.

"Vengo a votar porque me gusta y para mi, votar es un compromiso con la gente. Yo siempre voté en la escuela de varones y es la primera vez que vengo a votar acá. También es la primera vez que voy a ensuciar mi documento", comentó a La Mañana

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