Primero llegó la advertencia y, después, los bombardeos y la artillería. El ejército paquistaní lanzó una masiva operación militar ayer para desalojar a los milicianos talibán de Buner, a menos de una hora de Islamabad, donde han vuelto a reinstalarse después de un táctico y simbólico desalojo el sábado. Al menos 75 talibán y 10 soldados han muerto en las primeras horas de la incursión con aviones, helicópteros, tanques y tropas terrestres.
El general Athar Abbas, vocero del ejercito, informó que los milicianos entraron a Buner entre el 2 y el 3 de abril y estaban involucrados en secuestros, la muerte de policías y el reclutamiento forzado de jóvenes para entrenamiento para la "guerra santa" o jihad en Swat. Informó que estaban construyendo búnkers en las montañas y aterrorizando a los pobladores sin justificación y con la fuerza de las armas. La operación fue lanzada a las 4 de la tarde y el ejército espera completarla en una semana. El anuncio fue hecho por el ministro del interior, Rehman A Malik, que primero exigió a los talibán el retiro de Buner y después precisó que 450 milicianos habían sido detectados en el área.
"Le advierto a Baitullah Mehsud que ya basta", dijo Rehman Malik, tras descartar que los talibán puedan alcanzar las montañas de Margalla, que rodean a Islamabad.
El vocero del ejército trató de reducir el miedo de la población de la capital paquistaní ante el avance talibán. "La distancia no es el único componente para medir el nivel de amenaza. La capacidad de reacción debe ser tenida en cuenta", remarcó. Los milicianos secuestraron ayer a tres policías y luego mataron a uno de ellos. El cuerpo fue encontrado cerca del río Swat. En Mingora, capital del distrito de Swat, los pobladores relataron telefónicamente que los talibán están desplegados con posiciones de combate, nidos de ametralladoras y lanzacohetes RPG en los bazares, listos para un combate con los militares. En las paredes de la ciudad hay una advertencia talibán a los periodistas para que "sean equilibrados" en sus coberturas "si no quieren ser responsables de las consecuencias".
Los pobladores han denunciado a los talibán por robar animales para comer, han pegado a los hombres sin barba y reclutado forzosamente a los jóvenes de cada familia para entrenamiento militar.
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