Masacre de Panambí: injusticia, incertidumbre y horror

Masacre de Panambí: injusticia, incertidumbre y horror

El domingo 25 de mayo sucedió la tragedia que mantuvo en vilo a la Provincia. Delincuentes ingresaron a la vivienda del maderero Carlos Knack, en busca del dinero que éste tendría tras vender una chacra días anteriores. Antes de escapar con los 460 mil pesos, los delincuentes torturaron y prendieron fuego a la familia. 

En el momento del hecho, se encontraban en el hogar cuatro de los cinco integrantes de la casa: Carlos Knack de 43 años, su esposa Graciela Mojsiuk de 42 años, y sus hijos Cristian de 25 y Bianca de 12. Momentos antes se había retirado el hijo del medio, de 24 años, Carlos Knack.

Todos los que padecieron la tragedia tenían alrededor de 90% del cuerpo quemado y fueron internados en el Hospital Madariaga. Al día siguiente del siniestro falleció en horas del mediodía Graciela; 24 horas después el padre de la familia y al día siguiente la pequeña Bianca. Permanece internado y en estado crítico, el joven Cristian. 

El único hijo ausente de la tragedia, se enteró de lo sucedido gracias a un vecino, que lo llamó para avisarle de la masacre. “Subo al auto y me voy a casa, cuando llego estaba la policía, los vecinos, y mi familia tirada en la lluvia en el pasto por el dolor de las quemaduras. Los ataron, los golpearon mucho, y les prendieron fuego”, relató.

En ese sentido, detalló que –luego de que los delincuentes se alzaran con el dinero- su familia escapó por la ventana. “Mi papá lo primero que hizo fue ir a buscar a los vecinos. Mi mamá, con la fuerza de Dios, pudo rescatar a mi hermanita y a mi hermano. Los ayudó como pudo porque amaba a su familia. Salió totalmente quemada, hasta la ropa interior se quemó”, expresó crudamente Carlos.

Finalmente, el joven lamentó: “nosotros somos gente de laburo, yo desde que camino ayudo a mi papá y a mi mamá. Era una empresa de la familia, no había encargado ni nada, era puro sudor nuestro. No hay negocios sucios, cualquiera que investigue lo puede probar. Nosotros jamás jodimos a nadie. No entiendo porque tanta maldad con mi familia”.

Sin embargo, la policía investiga muchas hipótesis que abarcan desde un asalto hasta un ajuste de cuentas relacionado al narcotráfico.

Las investigaciones y los detenidos:

Al otro día de la tragedia, la policía recibió un llamado que alertaba sobre movimientos extraños en un taller mecánico de San Javier. Al arribar al lugar, los uniformados encontraron una gran cantidad de armamentos, aunque el dueño se dio a la fuga antes del allanamiento.

Hasta el momento la justicia tiene tres detenidos. Primero el exprefecturiano Pablo Julio Paz de 51 años, cuyas huellas dactilares coincidieron con una muestra hallada en la casa de las víctimas, en la presunta caja de zapatos donde guardaban 460 mil pesos en efectivo, y quien además se comprobó que era conocido de los Knack.

El segundo detenido es Juan Godoy de 44 años, propietario de un Volkswagen Bora gris, modelo y color que testigos dijeron haber visto en Panambí el domingo del hecho. Por último fue detenido Marcial Alegre de 45 años, dueño del taller mecánico, quien era buscado intensamente buscado por la policía y fue encontrado en una casa en Garupá. 

Por el hallazgo de balas de munición pesada, se estableció la sospecha de que estos sujetos sean parte o hayan prestado servicio en el tráfico de fusiles FAL hacia Brasil.

Hipótesis y sospechas:

Pasadas dos semanas del horrendo crimen de la familia Knack, para los investigadores no cabían dudas de que se trató de un ajuste de cuentas. En su fuero íntimo y fuera de registro, los altos jefes policiales confirman lo que la sociedad percibe: por la saña con que actuaron, no hay dudas de que los delincuentes tomaron una represalia contra la familia del maderero. 

Si bien el móvil del triple homicidio sigue siendo motivo de investigación, en Panambí las voces replican que la familia Knack tuvo un rápido crecimiento patrimonial a partir de que comenzaron a vender madera a Buenos Aires. “Puede ser un ajuste de cuentas”, opinó el actual diputado provincial y exintendente de Panambí, Joaquín Olivera, en las horas posteriores al hecho.

Si bien se supone que el robo se dio porque los delincuentes sabían del dinero de la familia, el actual intendente, Rosendo Fuchs declaró que el hecho es extraño, porque “en la provincia de Misiones no había ocurrido un hecho significativo así: que los roben y encima la ensaña con la familia por las torturas que le produjeron a la nena, su hermano y a la señora; y a él mismo después de prenderlos fuego vivos”.

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