San Martín depositó sus esperanzas vendimiales en Milagros Doña

La joven oriunda del distrito de Palmira se impuso con 54 votos y sucederá a la actual virreina nacional Evelyn Minet. En segundo lugar quedó la representante de Buen Orden María Constanza Llensa.
SAN MARTÍN – Después de la suspensión del sábado por una tormenta que trajo lluvia intensa, fuerte viento y algo de granizo y luego de la postergación del domingo porque aún no estaban dadas las condiciones de seguridad para los artistas, finalmente se celebró anoche la Fiesta de la Vendimia de San Martín. En ella fue coronada la representante de Palmira, Milagros Belén Doña Becerra, con 54 votos, como nueva reina para este 2013. Con 46 votos fue virreina María Constanza Llensa, la joven de 20 años que representó a Buen Orden.

La nueva reina Milagros Doña tiene 21 años y es estudiante del tercer año del profesorado de Educación Primaria. Además estudia el Pre de la carrera de Gastronomía. La muchacha mide 1,66, es rubia y tiene ojos

verdes.

El título de la fiesta fue la rendición de un homenaje al varietal más noble y que más satisfacciones le ha dado en lo económico, la uva Bonarda, y para hacerlo desplegaba un espectáculo que se apoyaba en lo emocional, con la voz de Jorge Sosa y las actuaciones en vivo de los míticos Ernesto Suárez y Gladys Ravalle.

Así, con “Vendimia del corazón bonarda”, el departamento mostró y habló de sus orgullos. Más allá de la invitación especial a estos artistas, el resto del elenco fue totalmente sanmartiniano e integrante de muchos de los grupos de música y danza que trabajan en el departamento.

Entre las 15 candidatas para suceder a la actual virreina nacional, Evelyn Minet, había este año como pocas veces alguna chica que parecía ya tener en la previa la preferencia de la mayoría. Pero muchas veces ha ocurrido que al momento de la votación todo cambia y presagiar un resultado siempre es un riesgo.

Lo que indudablemente acaparaba los ruegos de todos los sanmartinianos era el clima. Desde hacía 48 horas que el cielo estaba mayormente nublado y mientras se acercaba la noche los nubarrones parecían hacerse más espesos. Siempre ha llovido en las últimas seis fiestas vendimiales de este departamento, pero solo fueron chaparranos que no lograron hacer suspender el espectáculo.

El escenario se construyó en tres planos: Uno central y principal y dos secundarios, a cada costado y más elevados. En uno de ellos, en el de la derecha del espectador, se montó un ranchito para que sea el centro de la historia de “Vendimia del corazón bonarda”. Era el hogar del matrimonio de humildes productores encarnado por el flaco Ernesto Suárez y Gladys Ravalle.

La paraje, ya anciana, intenta ser convencida por uno de sus hijos que de vendan la finca y vayan a vivirse a la ciudad porque “ya están grandes”. Con cuadros hilvanados por el relato de Jorge Sosa, los viejos le explican a su hijo porqué esa finca, porqué esas viñas bonarda y porqué ese lugar es único e irremplazable para ellos.

El personaje de Suarez subraya varias veces la idea de “sacrificio”, de “agradecimiento”, de “todo hecho con estas manos” y de nobleza de esos cultivos para sostener la vida familiar y permitir su progreso.

Así se fueron tejiendo imágenes y figuras que tienen que ver con la vida del departamento, tanto históricas como actuales y San Martín se pudo jactar con sobrado motivo de la capacidad artística de su gente.

Cierto es que por el deseo de mostrar todo, hubo cuadros que fueron encajados en el libreto a la fuerza no se entendió el motivo. Pero no importó mucho porque el público aplaudió y disfrutó.

San Martín festejó su vendimia a pocos días de recibir el castigo de la piedra y que 700 hectáreas quedaran totalmente destruidas y 12.000 afectadas parcialmente. Pero también es verdad que en este departamento es el de mayor producción vitivinícola del país y tiene fuerza para reponerse al castigo.

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