Indicó que la consulta se realizaría si finalmente la radicación industrial obtiene el aval de la Secretaría de Medio Ambiente de la Provincia.
En una ciudad hipersensibilizada por la cuestión ambiental, el primer anuncio sobre la posible radicación de la empresa Dioxitek, causó un automático rechazo en ciertos sectores de la sociedad. Para la mayoría de los vecinos instalar una industria de esas características y en función de sus antecedentes, sería añadir un elemento más al conflicto que desde hace años subyace entre el funcionamiento de grandes industrias y la vida cotidiana de los vecinos.
Pero el intendente Alberto Martino ratificó ayer que no tomará ninguna determinación que se oponga a la opinión mayoritaria de la ciudad.
En diálogo con TRIBUNA el jefe comunal señaló que, llegado el caso, está dispuesto a convocar a una consulta popular para conocer la postura de los vecinos, e indicó que lo que se hizo hasta ahora es sólo abrir el proceso administrativo y legal del cual surgirá la viabilidad o no de la instalación de Dioxitek en Río Tercero. El intendente firmó la prefactibilidad de uso del suelo, pero en el documento se establece claramente que la firma tiene prohibido avanzar en su radicación y mucho menos en el funcionamiento, sin antes contar con los avales necesarios.
nDecisión provincial
Para el jefe comunal, el análisis sobre su impacto ambiental dependerá de la Secretaría de Ambiente de la Provincia, sobre un predio federal que es propiedad del Estado nacional. La empresa, en principio, optó por los amplios terrenos de la Fábrica Militar.
“Lo que entregamos es sólo una formalidad. Los predios de la Fábrica Militar figuran como zona rural. Es un paso previo administrativo que se da ante el requerimiento de cualquier empresa”, justificó el intendente.
No hay certezas sobre el tiempo que demandará el estudio. “Puede ser de uno, dos o tres años”, dijo Martino.
“Si tuviera alguna duda sobre que esto podría ocasionar algún peligro para la salud o el medio ambiente, no seré yo el que pretenda traer a esta empresa o a cualquier otra”, destacó Martino.
Manifestó, asimismo, que existirá un tiempo prudencial para que los vecinos conozcan el proyecto y se interioricen acerca de sus características.
Dioxitek es una empresa estatal que fabrica el combustible para las usinas nucleares, en base al tratamiento químico del uranio. Su principal inconveniente son los residuos que genera, la clave de la discusión en la ciudad de Córdoba, desde donde debe erradicarse en 2014.
“No tengo ningún problema en que sea la gente la que termine decidiendo, a partir de una consulta popular o el sistema que sea, si le interesa o no que esta empresa se radique en Río Tercero, en el polo químico industrial que tenemos instalado. No voy a hacer nada que vaya en contra de lo que opine la mayoría de la gente”, sentenció.
En sintonía con lo expresado la semana pasada por un especialista en la materia, Martino subrayó que la ciudad se tomará su tiempo, sin apuros, para informarse y decidir. “Más allá de mi convencimiento personal, de que puede ser bueno para la ciudad, será la gente la que terminará decidiendo”.
“No firmé ningún decreto. No fue así. Se tergiversó esa información. De hecho no es así administrativamente. Hice lo que me corresponde legalmente, que es un certificado (sobre el terreno) que es zona rural, y remitirlo a la secretaría que corresponde en la Provincia”, aclaró el intendente.
La probable radicación de Dioxitek generó, días atrás, las primeras manifestaciones de protesta de los vecinos, aún sin contar con detalles sobre cómo será la planta y su sistema de funcionamiento. “Lo principal es tener calma y no politizar la cuestión”, reclamó el intendente.
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