El martes comienza un monitoreo en el río Uruguay por las algas

La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) dio el visto bueno para que a partir del martes y hasta el jueves se inicie un monitoreo en el recurso compartido.

El martes comienza un monitoreo en el río Uruguay por las algas

El Comité Científico se abocará en un primer momento a monitorear los nutrientes (fósforo y nitrógeno), además de fitoplancton y coliformes, especialmente los balnearios Las Cañas (Fray Bentos) y Ñandubaysal (Gualeguaychú).

Las presidencias de ambos países acordaron realizar un monitoreo integral, que está compuesto en tres segmentos o niveles: el vinculado con la ex Botnia (hoy UPM), en la desembocadura del río Gualeguaychú en el río Uruguay y en el río Uruguay desde el kilómetro cero hasta el 504. Los dos primeros (el de la pastera y el del río Gualeguaychú) ya están acordados y sólo resta el del río Uruguay. Este último monitoreo se iba a abordar en el plenario de la CARU del próximo martes, pero se suspendió sin confirmar nueva fecha.

El monitoreo que se iniciará el martes –y que durará tres días- se centrará en la zona que fue detectada como de mayor concentración de floraciones algales, esto es desde el kilómetro 88 (a la altura de Las Cañas) hasta el kilómetro 126 (Nueva Berlín). En ese tramo se observó vía aérea que el río presenta una gran concentración de algas, situación que no se repite en otros tramos, excepto en el embalse de Salto Grande aunque por otras razones.

Todos los informes ambientales indicaban que el río Uruguay ya no soportaba más descarga de nutrientes (especialmente fósforo) en sus aguas, aún antes del inicio de la producción de la pastera. Por eso los informes advirtieron que la presencia de Botnia iba a agravar la situación porque el río ya estaba superando los propios límites de tolerancia. Hoy, con la presencia de la pastera, se trata de una situación casi irreversible y por eso el monitoreo comenzará por estudiar ese fenómeno que responde también a contaminaciones varias como los sistemas de producción agropecuarias, el desmonte y, por supuesto, la presencia ecocida de Botnia.

Si bien la CARU ya acordó el monitoreo vinculado con el fallo de La Haya (Botnia y que luego se le agregó la desembocadura del río Gualeguaychú) todavía debe dar el visto bueno por el monitoreo integral del río Uruguay. Esta situación se iba a abordar en plenario el martes, pero se suspendió hasta nuevo aviso, señal de que las delegaciones de Argentina y Uruguay no se han puesto de acuerdo en su metodología.

Un informe reciente del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (Latu) concluyó que existe contaminación en el río Uruguay –en inmediaciones a Botnia- y que los tóxicos que allí se encuentran tienen efectos sobre los organismos que viven en la zona, como los peces. Si bien no lo relaciona directamente con la pastera y enumera una serie de causales, tampoco desvincula a la firma finlandesa de este nuevo fenómeno que se evidencia –como nunca antes en la historia del río- entre las costas de Las Cañas y el Ñandubaysal.

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