La periodista se refirió al ex Gobernador Juan Carlos Romero en la presentación del libro "Salta, el narcopoder" de Sergio Poma, donde realizó graves acusaciones en su contra.
Sin reparos, la periodista continuó diciendo: “En sus 12 años de desgobierno Juan Romero sólo se comprometió con sus propios intereses, el de sus familiares y amigos. La impotencia y la responsabilidad social como periodista y ciudadano llevó a Sergio Poma a plasmar en el libro ‘Salta, el narcopoder’, el fruto de sus investigaciones sobre la corruptela romerista. Este libro es un verdadero catálogo de las perversiones del poder, especialmente entre los años 1995 y 2007.
Un ayuda memoria para los que no quisieron o no pudieron ver en el momento los altísimos índices de indigencia y pobreza, la desintegración social, la exclusión, el remate o expropiación indebida de bienes y recursos del Estado, la represión como método para acallar las demandas sociales, las elevadas tasas de homicidios y femicidios aún sin resolver, los feroces ataques a la libertad de expresión y el apogeo del narcotráfico en esa época, fueron consecuencia de la corrupción”.
En este momento Marta César hizo un paréntesis para recordar el brutal crimen de la pequeña productora de Salvador Mazza, Liliana Ledesma, hecho al que calificó como un ejemplo de la corrupción. Sobre este hecho, sostuvo: “Esto puso al descubierto la abominable relación del poder político y el submundo del narcotráfico en esta provincia. Una justicia lenta, miope, parcial y dependiente del poder político, permitió, hasta ahora, que el actual senador nacional Juan Carlos Romero continúe gozando de la libertad y tenga tiempo para participar de los actos de campaña que mueven a la risa, el asombro o el rechazo, buscando con desesperación preservar los fueron que le garanticen impunidad. En un espectáculo lamentable hoy abraza a quienes antes persiguió, reprimió y negó todos los derechos, allí están los y las pobres, ocupantes de villas y asentamientos, multiplicados hasta el infinito gracias a las políticas salvajes, neoliberales del expresidente Menem, que Romero aplicó con entusiasta mano de hierro en la provincia. Allí están los y las otrora hostigados feriantes, integrantes de pueblos originarios despojados de sus tierras, trabajadores desocupados a quienes llamó delincuentes y para quienes, como lo narra Sergio, pidió y ordenó mayor represión, situación que llevó al autor del libro a reflexionar que podría definirse al gobierno de Romero y a él mismo, como la bestialidad en su estado más puro”.
“Si Júcaro pudiera elegir, habría sido dictador. Ha logrado que en Salta funcione un remero de república, que Tito Romero, querellante contra Poma por sus opiniones, exdirector del mayor profanador de infundios y tergiversador crónico de la realidad como lo es El Tribuno, haya denostado públicamente a su hermano, exgobernador y actual candidato en busca de fueros, con sus vergonzosas condiciones morales. La obra de Sergio nos interpela y continuará así porque la exigencia, honestidad y rectitud hacia los tres poderes sigue vigente, así como la demanda de justicia por tanta barbarie romerista que llevó al periodista Poma a afirmar la negligencia e insensibilidad son de características criminales. Como criminales lo fueron las represiones de Mosconi y Tartagal, de luchadores populares en las rutas de la provincia cuando pedían por pan y trabajo o en el asentamiento Divino Niño, en el enfrentamiento de pobres contra pobres o en la ominosa Noche de las Tizas en donde el exgobernador ordenó la más salvaje represión contra docentes, niños, jóvenes y ancianos que pasaban por el centro de la ciudad en el anochecer del 1 de abril de 2005”, añadió la periodista.
Para finalizar enfatizó: “Mencionar los crímenes perpetrados en la provincia de Salta o referir los casos más relevantes de personas próximas al exgobernador no sólo llevaría mucho tiempo, sino que están minuciosamente detalladas en el libro que hoy nos ocupa”.
“ Sergio Poma continúa viviendo en su ejemplo de lucha y entrega, que es toda una denuncia desde la dedicatoria a las víctimas de la corrupción en el feudo y sitúa a Juan Romero como la antítesis del paradigma del político y gobernante, a quien describe como autor, cómplice y encubridor. El que quebrantó, desconoció y violó todas las normas legales durante su gestión en la provincia. Romero: Sos un delincuente de la peor calaña”, concluyó Marta César.

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