El cuarto día de medidas de fuerza llega sin novedad para los marineros de la Flota Amarilla que se encuentran apostados en el ingreso al puerto Caleta Paula. Denuncian que el acuerdo firmado por los empresarios es de sólo 1.250 pesos.
Ayer por tarde, los trabajadores de los buques amarillos realizaron una volanteada en el centro de la ciudad. Antes habían dado a conocer su situación en diversos medios nacionales. Según indicó a Diario Patagónico uno de los voceros, David Angelelli, a esta altura de los acontecimientos “estamos en un estado de desesperación”.
El acta-acuerdo firmada días atrás por los empresarios pesqueros solo sirvió para enturbiar las aguas, habida cuenta de que los marineros se encuentran aún más firmes en su reclamo, alegando además que “hace tres meses que no salimos a trabajar”.
Según explicaron, “la propuesta real del gobierno y según lo que dijo el diputado Rubén Contreras, es sólo de 1.250 pesos, no 3.000 como nos quisieron hacer creer”.
Es que de las 14 embarcaciones que fueron habilitadas por Prefectura para salir a navegar más allá de las15 millas (lo habitual), sólo 8 estarían en condiciones de hacerlo, lo que significa que los marineros que puedan navegar serán los que cobren los 3 mil pesos, ya que el resto solo cobrará el asegurado firmado real; es decir los 1.250 pesos.
“Estamos pidiendo que el gobernador nos atienda y dé una respuesta y a Río Gallegos no vamos porque no tenemos ni para comer”, dijo más tarde Angelelli.
SOLO DOS AL DIA
Por otra parte, trascendió que luego de la rúbrica que tuvo lugar en el municipio, los dueños de barcos intimaron a los marineros a cumplir con el acta, aunque sólo dos empresarios estarían en condiciones de tomar represalias contra su gente, ya que serían las únicas que estarían al día con los sueldos y aportes jubilatorios.
Asimismo, fuentes consultadas por este medio dan cuenta de que no serían muchas las chances de hallar merluza más allá de las 15 millas, ya que uno de los últimos intentos -después de la prospección sísmica de Pan American- habría arrojado solo 50 cajones a 30 millas, contra más de 300 que solían cargar en épocas pre prospección.
Al respecto, Angelelli sostuvo que la intención de llevar los buques a aguas más profundas es “un experimento” y que “los seguros no cubren esa distancia porque si alguien se cae al agua no te pagan y tu familia queda totalmente desamparada”.
Lo cierto es que los marineros seguirán en las afueras del recinto portuario hasta tanto se ponga fecha a la discusión respecto de su continuidad laboral, al margen de cualquier paliativo en lo inmediato, al cual consideran “hambre para mañana”.
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