Mariana Qüerio es una de las referentes en el país del método educativo que incluye la alimentación sana entre las enseñanzas más importantes, centra los primeros años de escuela en el juego y mezcla en las aulas a chicos de diferentes edades: la pedagogía Waldorf.
La docente dictó un taller en Salta, donde un grupo de maestros proyecta abrir un jardín con esta filosofía el año que viene. La salita sería el inicio de la primera escuela Waldorf en la provincia.
En diálogo con El Tribuno, habló de los desafíos de la educación y de las nuevas alternativas que se plantean frente a la realidad de una escuela marcada por problemas como la repitencia y el abandono.
La especialista se manifestó a favor de la idea de cambiar la forma de calificar a los chicos. "Creo que hay un replanteo y que se está viendo que algunas cuestiones que se tenían como muy rígidas no están dando frutos", afirmó, en un análisis sobre la enseñanza tradicional.
¿Qué es la pedagogía Wadorf?
Surgió de un filósofo austríaco llamado Rudolf Steiner, que nació en 1861 y murió en 1925. Hasta los 40 años, sus trabajos versaban sobre su visión del hombre. A partir de esa visión, comienza con lo que es la antroposofía, que es el fundamento de esta pedagogía.
Un empresario del sur de Alemania, Emil Mot, quería abrir una escuela en su fábrica de tabaco, llamada Waldorf Astoria.
Había leído los textos de Steiner, que era muy conocido en el mundo científico, y le pidió que, a partir de su filosofía, delineara una pedagogía acorde, contemplando la inclusión de los dos sexos y dando cabida a las distintas religiones. Le pidió que no fuera una escuela confesional y que aceptara niños con discapacidades.
Steiner aceptó el desafío y trabajó para formar a 12 maestros. En 1919 se abrió la primera escuela en la fábrica. A partir de ese momento se comienza a conocer la pedagogía Waldorf y se empiezan a fundar escuelas en Europa y en el resto del mundo.
La escuela en la que trabajo, en Buenos Aires, nació en 1940. Cuando Adolf Hitler llegó al poder no permitió que haya más pedagogía Waldorf en Alemania. Entonces, un grupo de familias emigra a Argentina y abre la escuela Rudolf Steiner, que está en Florida.
Actualmente hay escuelas o jardines en Buenos Aires, Córdoba, Bariloche, El Bolsón, Mendoza, Lobos y Comodoro Rivadavia, entre otros lugares del país. Muchas veces nacen como grupos de lectura y luego se abren grupos de juegos, jardines, primarias y secundarias.
La pedagogía de Steiner hace mucho hincapié en qué contenidos se necesitan en el primer, segundo y tercer septenio de vida.
¿Cuál es la diferencia con la escuela tradicional?
En jardín, donde trabajo, el niño necesita formar su cuerpo físico y aprender a través de la imitación a un adulto. El cuerpo no solamente necesita crecer sino que todavía está conformándose.
En este desarrollo, lo que necesita es experiencias de tacto, movimiento, equilibrio, mucho juego, cuidado de los ritmos y también una alimentación sana.
Todo lo que sea enseñanza intelectual en este momento es como pasar a la siguiente etapa antes de tiempo. Sería como amoblar una casa que todavía no tiene revoque ni piso.
Si uno se apura y pasa al aprendizaje intelectual o saca tiempo de juego, más adelante pueden llegar a manifestarse problemas físicos o de otro tipo. El primer septenio es como la base de una casa.
Se podría hablar mucho más de las diferencias. Es muy amplio. Pero, básicamente, los niños necesitan adultos pacientes y confiados en que ellos van a lograr las cosas por sí mismos y en que, de a poco, van a escuchar cuentos, hacer rondas o participar de actividades.
Las salas en la escuela Waldorf son integradas. Conviven niños de distintas edades porque se intenta que el jardín sea lo más parecido a la vida y lo menos artificial posible.
El principio pedagógico es la imitación. Que haya adultos que estén en un camino de autoeducación y realicen tareas con sentido.
¿En una escuela Waldorf se aprenden los contenidos tradicionales de la currícula?
Puedo decir que en el último diseño curricular de la Provincia de Buenos Aires para el jardín aparece el contenido del juego libre, que antes no existía. Había áreas precisas pero los niños no podían jugar en el jardín y que esto fuera un contenido.
Al ser una escuela oficial, estamos al tanto del diseño curricular y lo cumplimos. Pero en los modos y en los tiempos hay diferencias.
Las experiencias son con material concreto. Si hay que hacer un aprendizaje con relación a la tierra o matemática, siempre es por medio de actividades como amasar o hacer una torta para ver las cantidades. Se trata de que nada quede alejado de la vida.
Entonces, la diferencia se basa en la forma de aprender.
Y en el sustento de la pedagogía. Uno no está para enseñarle a un niño pequeño sino para acompañarlo mientras él desenvuelve todo su potencial. Se trabaja mucho con las imágenes. No explicando con tantas palabras sino con imágenes, que son el lenguaje de los niños.
Se transmiten contenidos de forma pictórica, sin centrarse en la fría explicación conceptual, de la que a veces se hace abuso.
¿La escuela Waldorf es una alternativa incluida dentro de la educación formal?
Las escuelas son oficiales, con proyectos pedagógicos autorizados. Lo bueno es que los padres que eligen estas escuelas hagan un camino de formación para que los chicos vivan en la escuela algo parecido a lo que viven en sus casas.
Si en sus casas va a ser todo tan distinto al jardín, hay una tensión para ellos. En el momento en que los padres eligen esta escuela tienen que seguir conociendo sobre la pedagogía Waldorf para acompañar mejor y saber si es la educación que quieren para sus hijos.
¿En Salta se va a abrir una escuela Waldorf el año que viene?
Sí. En Salta hay gente que está haciendo el seminario de formación a distancia. Ya tienen talleres que funcionan por las tardes y la idea es comenzar con un jardín el año próximo.
¿Le parece que hay un fracaso de la escuela tradicional?
Yo soy maestra jardinera y estudié fonoaudiología en la UBA. Ya había trabajado en la escuela oficial cuando entré, en 1990, al jardín donde estoy. Era todo muy distinto, desde la forma de trabajar y los materiales hasta los juguetes y la alimentación.
Todos los domingos uno abre los diarios y encuentra investigaciones sobre la importancia de jugar y tener una alimentación sana para crecer. También se informa que el televisor y la computadora sacan momentos de juego y vuelven más pasivos a los chicos; que apurar los tiempos no es bueno porque después los niños no prestan atención y juegan en clases. Entonces empiezan los tratamientos y el ir de un médico a otro a ver qué le pasa a un niño que no atiende.
Creo que hay un replanteo en todo lo que es educación y que se está viendo que algunas cuestiones que se tenían como muy rígidas no están dando frutos. No están formando individuos creativos y autónomos que puedan superar obstáculos. Crean individuos que son, más bien, dependientes y consumistas, que no pueden tomar decisiones y tienen problemas de salud.
Creo que, en este sentido, se está mirando con un nuevo interés a pedagogías alternativas. En el caso de nuestra pedagogía, los jóvenes que salen de la escuela son más flexibles.
Mi hijo tiene 20 años. Fue desde el jardín a una escuela Waldorf y en este momento está estudiando ingeniería ambiental en una universidad pública. No es que los chicos salen músicos o artistas en todos los casos.
A partir de que fueron teniendo en cada etapa el alimento necesario, pueden ser libres y adaptarse a lo que, en cada momento, la sociedad les pide.
No sé si hablar de fracasos. Pero es el momento en que, desde las políticas educativas, se está replanteando el tema de los contenidos y el para qué de cada cosa.
También el sistema de calificación tradicional se está replanteando.
Claro. Hace unas semanas se conoció el tema de que no va a haber aplazos. En las escuelas Waldorf nunca hubo notas. Hay conceptos. El niño es evaluado con un boletín, pero todo está escrito.
La maestra se toma el tiempo para describir con amplitud en lugar de poner una nota. En este sentido, es mucho más rico.
Y, así como en el jardín es una misma maestra la que acompaña durante dos o tres años al niño, en la primaria la idea es que la misma maestra acompañe al niño desde primero a séptimo grado.
Se aspira al conocimiento cabal del alumno. Entonces, hay visitas de los docentes a las casas. Tengo mucha relación con las familias y las familias tienen mucha relación con la escuela.
Steiner también se esforzó por investigar un método científico para acceder a lo sutil, a lo que no se ve, lo espiritual. Con esa fuerza también cuenta el maestro cuando tiene que acompañar a los alumnos. No solo en lo que concretamente pueda ser un resultado sino también en aspectos más sutiles como sus capacidades o potencial. Son años y años de acompañar a los mismos niños.
¿Entonces es un planteo interesante el de no calificar a los chicos solo con un número?
Si el planteo va a ser dejar de calificarlos, es muy interesante. Pero la pedagogía Waldorf suma el no calificarlos con conocerlos a fondo. No es solamente no poner la nota sino aportar el conocimiento que trae la observación, el estar varios años con el mismo grupo, el tener interés por la familia y constituir una comunidad.
Las escuelas Waldorf son comunidades de padres. De hecho, no tienen dueños. Son asociaciones educadoras porque también Steiner, en lo social, trajo muchos impulsos nuevos.
Entonces, la organización no es vertical con un director, maestros y preceptores sino que realmente son cuerpos colegiados horizontales.
En los últimos años empezó a haber cuestionamientos sobre el autoritarismo de la escuela tradicional y la imposición de los contenidos.
En la escuela Waldorf el principio pedagógico, en el jardín, es la imitación y en la primaria es la autoridad amada. En el sentido de que se va creando un vínculo que no tiene que ver con autoridad sino más con lo que es un discípulo. El seguir a una persona a la que uno admira y respeta. Ese es el ideal en la primaria.
En el jardín, la maestra cuida el gesto, lo que hace y lo que piensa. En el jardín importa lo que uno es como maestro, más que lo que uno hace o dice. Los niños siguen a su maestra desde el afecto. Para el niño pequeño la premisa es que el mundo es bueno. La maestra trata de que todo el entorno sea acorde a eso.
Está instalada la idea de que es muy caro acceder a este tipo de educación ¿Es así?
Las escuelas Waldorf en Argentina aún son privadas. Hay países donde puede convivir un proyecto Waldorf con la escuela pública o compartir el edificio.
En Buenos Aires no son escuelas muy caras en relación con otras privadas. Están en un término medio. No tienen tanta carga horaria. Es todo más tranquilo. En un ideal, tendrían que ser escuelas accesibles a más familias.
Lo que es más difícil en la escuela Waldorf es encontrar vacante. Hay listas de espera en las que damos prioridad a chicos que tienen hermanos en la escuela o son hijos de exalumnos.
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