POSADAS. El padre Alberto Barrios denunció que la problemática que más preocupa en los relevamientos realizados desde Cáritas Diocesana, en reuniones con los delegados de las parroquias y otras personas comprometidas, es la adicción. Al respecto, declaró: “cuando se les pregunta cuál es la problemática que ellos más fuertemente ven en el barrio, automáticamente, siempre sale el tema de las adicciones: alcohol y droga”.
Es por esto que desde Cáritas Diocesana se comenzó a trabajar desde hace un tiempo atrás, con mucha más fuerza en la temática de adicciones, de manera mancomunada con la Secretaría de Prevención de Adicciones.
“En cuanto a la recuperación, es difícil; porque en general -a veces- la problemática es fuerte y una persona que está en situación de calle, tiene por decirlo de alguna manera: una psicología herida y una personalidad herida. Entonces, quien está en la calle le resulta muy difícil salir adelante y tener la voluntad suficiente para la recuperación”, detalló Barrios.
Además, el párroco detalló que, de hecho, muchas de las personas que comienzan los tratamientos para recuperarse de las adicciones, van dejándolos por el camino. “Es así que nos vamos dando cuenta que a la hora de trabajar la prevención de adicciones en gente en situación de calle, la clave también es fortalecer vínculos afectivos, revinculación familiar y que tengan un contexto comunitario que los ayude, porque solos se les hace muy difícil”, explicó.
En ese sentido, el religioso aseguró que si bien la problemática de adicciones afecta a todas las personas; influye de manera más negativa en gente con situación marginal. “La droga siempre hace estragos, en cualquier situación social y en cualquier clase social, pero es cierto que en la marginalidad y en la pobreza la droga es mucho más difícil”, opinó.
Interiorizando en su comentario, el párroco enumeró: “primero, porque toda droga es una porquería, es veneno. Pero desgraciadamente, en nuestros barrios más pobres consumen lo peor de los peor. Entonces, normalmente tienen muchos más daños. Segundo, tienen menos posibilidades de salir adelante”.
Relatando las situaciones que se ven en los relevamientos de Cáritas, contó que en los barrios marginales hay chicos que tienen familias muy destruidas, “donde aparte del tema drogas, hay problemas de violencia, problemas de abusos, cuando no, delincuencia. Entonces, hay muchas situaciones difíciles que hacen que el contexto no ayude”.
Muchas veces, los jóvenes víctimas de adicciones no tienen acceso a la educación, ni los recursos económicos para costear un tratamiento de superación de adicciones o un acompañamiento psicológico o médico, especificó Barrios y agregó que “para una persona en situación de marginalidad, salir de la droga a veces es más difícil que una persona que tiene más medios sociales”.
Sin embargo, el párroco advirtió: “no estigmaticemos tampoco al pobre, como que el pobre es el adicto que termina robando; porque de hecho, el delito y la corrupción se da en todas partes, y uno diría que las grandes corrupciones en la Argentina no la realizan precisamente los pobres; sino que vienen de los ámbitos de más poder”.
Aun así, admitió que en la marginalidad, “un chico que es adicto, a veces necesita un mínimo dinero para comprar una droga barata, que es veneno puro. Y bueno, no tiene acceso y empieza robando en la casa, robándole al vecino, buscando de donde sacar algo para poder comprar droga. Por eso va muy de la mano droga y delincuencia”.
Con respecto a los vínculos entre narcotraficantes y políticos, Barrios dijo: “para mí es preocupante, porque justamente en el lanzamiento de la Semana de Prevención de Adicciones, yo decía que teníamos que poner el corazón en esto de la prevención. La familia, las escuelas, el Estado, las iglesias; todos. Pero es cierto que la prevención, si no va acompañada de un trabajo fuerte de rehabilitación en los que ya cayeron y si no hay un trabajo fuerte de combate al narcotráfico, nos quedamos a medio camino”.
Finalmente, el religioso concluyó que se puede trabajar mucho en la prevención, “pero si permanentemente se está metiendo droga en el mercado, se está ingresando droga en la Argentina, se van haciendo presentes cada vez más fuertemente grupos dedicados a la droga en Argentina que vienen de otros países; es un trabajo que puede caer en saco roto”.
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