Marcha, dolor y reclamo por un joven atropellado

Martín Recalt jugaba al fútbol en las inferiores de Quilmes. Una camioneta lo embistió y mató en diagonal 79 y 4
Pasaron once días y el dolor sigue siendo el mismo. Ayer a la tarde, más de 200 personas se reunieron para marchar en reclamo de justicia por la muerte de Martín Recalt (16), un joven futbolista que murió atropellado por una camioneta en la esquina diagonal 79 y 4. Todos acompañaron la emotiva marcha por las calles de la Ciudad: allí estaban los familiares del adolescente, oriundos de la localidad bonaerense de 25 de Mayo -y del club Sportivo de esa ciudad, donde Martín jugó-, sus compañeros de fútbol de las inferiores del club Quilmes, más otros amigos y allegados que viajaron para acompañar el reclamo. La movilización comenzó poco después de las 18.30 en 1 y 60. Desde allí, el grupo caminó casi 600 metros por diagonal 79 hasta la esquina donde se desencadenó la tragedia. Hasta ese momento, la marcha tuvo cánticos para recordar a Martín. Pero cuando se encontraron con el lugar del accidente, varios de ellos estallaron en lágrimas. Para matizar semejante dolor, la familia Recalt contó con el apoyo de varios sectores que se solidarizaron con el reclamo. “Se sumó gente de 25 de Mayo y muchos chicos de Quilmes. Y también gente de distintos ámbitos, inclusive de La Plata, a la que ni conocíamos”, sostuvo Horacio, el papá de Martín. Y tenía razón: a la marcha se sumaron varios de los testigos que aportaron datos a la causa y declararon en sede policial. Hasta empleados de una heladería que está emplazada delante del lugar del accidente salieron a la calle a aplaudir. El eje del reclamo fue el pedido de detención del imputado, que conducía la camioneta Ford EcoSport que atropelló a los tres jóvenes, quien se encuentra en libertad. “Queremos que este hombre pague porque fue algo muy injusto lo que pasó. Vamos a hacer lo imposible”, subrayó un muchacho que conoció a Martín en las inferiores del club. “Estamos peleando por la Justicia y vamos a seguir hasta que lo podamos conseguir”, anunció el papá de la víctima. La marcha terminó con un minuto de silencio, mientras grupos de jóvenes formaban rondas y se acercaban a abrazar y consolar a los familiares directos del chico atropellado. El domingo 22 de septiembre a las 10 de la mañana, Martín Recalt caminaba con sus amigos Maximiliano Ragone y Nahuel Gómez. En un segundo trágico, la historia cambió para siempre. “Era la primera vez que mis papás le daban permiso para venir con sus amigos. El prácticamente no conocía nada de La Plata”, explicó Paula, la hermana de Martín, que vive en el departamento en el que los tres adolescentes habían estado el fin de semana del accidente. “Vamos a recordarlo siempre con esa sonrisa que lo caracterizaba”, cerró otro de sus compañeros con los que compartió mates y gambetas.

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