En medio de una tensa asamblea y tras una retirada de los socios bochornosa por un virulento escrache de referentes de la cultura y del teatro, la Asociación Española dio marcha atrás en la venta del inmueble que tanta polémica generó, a partir de intereses cruzados que, a la luz de los acontecimientos, flaco favor le hacen a una institución que pretende resurgir de las cenizas.
Sí sorprendió la virulencia de la manifestación que fue increciendo a medida que no surgían mayores precisiones sobre el futuro del espacio que, vale reseñarlo era interés del empresario Luis Armani adquirirlo para ampliar el estacionamiento vehicular que se tiene proyectado para el futuro centro comercial en el ex Banco Comercial.
La entidad, acuciada por cuestiones presupuestarias que hacen a deudas contraídas tras perder juicios laborales, y en busca de nuevas inversiones que logren generar nuevos recursos económicos (según manifestaciones del propio Martínez Martínez), buscaba vender dicha propiedad, pero se encontró con una inusitada como confusa resistencia amparada en custodiar un espacio cultural como es el Club de Teatro, quien tiene alquilado el lugar por un año más de contrato.
La presión, entonces, más las diferencias internas que habrían surgido en el propio seno de la asamblea por sus integrantes (no por la defensa cultural sino por el valor en que se cotizó el “nuevo tesoro” inmobiliario), hizo inclinar la balanza para desistir de la idea, al menos por ahora.
ESCRACHE Y RESPUESTA
La falta de notificación a los manifestantes de lo que adentro se había resuelto exacerbó los ánimos de quienes exigían definiciones, por lo que la retirada de los socios y, principalmente Martínez Martínez, se transformó en un escándalo sin precedentes.
En medio de improperios e insultos de distinto calibre, con algunas reacciones fascistas y hasta con rasgos de xenofobia, el vicecónsul se fue cual delincuente, custodiado por efectivos policiales, hasta que logró subirse a un auto evidenciando una mayúscula consternación por lo que cree un injustificado ataque a su persona.
Pasados los tensos minutos vividos en plena avenida Santamarina, Martínez Martínez habló con este Diario y en medio del nerviosismo por lo vivido dijo que resultaba “inadmisible lo que está pasando. Tratarme de ladrón, de hijo de..., que he trabajado, he puesto en juego mi patrimonio personal, mi cargo de vicecónsul, todo para recuperar esta entidad que estaba en ruinas, es una canallada total” que lo están haciendo, direccionando sus críticas a dos docentes del Club de Teatro.
“Esto es escandaloso. Así que uno no puede disponer un espacio propio. Qué son ocupas, no hay respeto por la propiedad privada. Qué obligación tenemos nosotros para comunicarle lo que resolvemos en asamblea, realmente no tiene asidero lo que están haciendo”, se quejó el dirigente sobre los manifestantes.
Vale reseñar que fue el propio Martínez Martínez quien les renovó el contrato de alquiler al Club de Teatro una vez asumido al frente de la nueva comisión directiva y algunas voces deslizaron que estuvieron cuatro meses sin pagar el alquiler.
En medio de una mezcla de desazón y enfado, el dirigente confirmó que no se aprobó la venta, pero que la situación vivida poco favor la hacían a la mutual para resurgir.
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