“Para mí no está en sus cabales, le lavaron la cabeza, pero si esos exámenes dan bien, entonces que se case”, sostuvo la madre de la joven tras conocer el fallo del director del Registro Civil de Pico Truncado.
La progenitora dijo sentir “un gran alivio” ya que se opuso a la boda porque “estaba preocupada por la integridad física de mi hija, yo puedo tener algunas diferencias con ella pero no quiero que Edith muera como Johana”.
Además, dijo sentir que “traiciona la memoria de la hermana al querer casarse con el hombre que la asesinó”. Por ello solicitó que se le haga un estudio psiquiátrico a Edith porque “para mí no está en sus cabales, le lavaron la cabeza, pero si esos exámenes dan bien, entonces que se case”. Finalmente, Marcelina aseguró que “yo me voy a quedar con la conciencia tranquila, aunque con mucho miedo porque no se qué le puede pasar a mi hija junto a ese hombre”.
Por su parte la propia Edith, quien actualmente vive en la casa de la familia Cingolani, aseguró que “el fallo me tomó por sorpresa y cuando me enteré de que se iba a suspender nuestro casamiento me sentí muy mal”.
No obstante, sostuvo firmemente que “me voy a casar como sea y estoy dispuesta a hacerme todas las pericias que me pidan”.
LA DECISION
Cabe recordar que en la conferencia que tuvo lugar precisamente en la Sala de Matrimonios de la oficina pública ubicada en la calle Yrigoyen, Antinao dio lectura a un acta en la que dejó constancia de la suspensión de la celebración del matrimonio.
Para tomar esa decisión tuvo en cuenta la presentación escrita que realizó el jueves a través del abogado Fabián Farias, la madre de las gemelas, quien aseguró que su hija no estaba en condiciones psíquicas de tomar una decisión propia.
Dicha decisión fue posteriormente elevada a la jueza subrogante del Juzgado de Primera Instancia, Gabriela Zapata, quien deberá decidir en el lapso de cinco días hábiles -a partir del miércoles 26 de diciembre-, si finalmente aprueba que en un futuro cercano este enlace pueda concretarse o no.
Por su parte, el abogado de Cingolani, Lucas Chacón, presentó previamente un descargo de oposición, no reconociendo el impedimento para la celebración del matrimonio, sosteniendo que la postura de la madre no tenía argumentos sólidos para impedir la boda que finalmente fue suspendida.
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