Mientras se avanzan en los informes técnicos que fundamenten la propuesta ante el PEP de declaración de “emergencia agropecuaria”, se conocen datos valiosos que sirven para comprender el escenario del campo local.
El director de Producción Sustentable, Edgar Pajuelo explico la mecánica administrativa-legal que debe seguir para llegar a la declaración de emergencia, señalando que una vez aprobado por el PEP debe ser remitido a la esfera federal, puesto que tiene que ser validado nacionalmente el informe técnico local –donde la opinión del INTA es importantísimo- por el cual se expone que se ha perdido la producción en regiones delimitadas y los productores perjudicados. De contar con ese visto bueno, recién ahí es posible acceder a los beneficios previstos por la ley para este tipo de situaciones y también gestionar fondos extraordinarios que permitan paliar esta situación y recuperar en el corto plazo la actividad productiva.
El subsecretario García expuso el cuadro de situación diciendo: “ Nuestra provincia está inmersa en un clima subtropical y se dan algunos periodos como el que venimos padeciendo desde hace mucho tiempo un déficit hídrico acumulado importante que terminan afectando la producción y a la capacidad productiva, señalando a modo de ejemplo y que fue expuesto en el mismo ámbito de la Comisión de Emergencia, está dado en El Colorado y Villa Dos Trece, donde el déficit acumulado es ya de ocho años, lapso en el cual se tienen más de dos mil milímetros menos”.
“En ese territorio al promedio anual de 1200 milímetros anuales de lluvias se le presenta en todo este tiempo una merma significativa de precipitaciones que hizo que afecte la humedad del suelo, con todo lo que ello lleva implícito para el agro, además de la misma ganadería por su impacto en los reservorios superficiales de agua y las napas subterráneas, además de la reducción en las ofertas de pasturas, tanto las naturales como las implantadas”, reveló.
Escenarios con
marcadas asimetrías
Pajuelo aludió a que “casi todos los cultivos se vienen haciendo en secano, o sea que dependen de las lluvias, hay casos puntuales con sistemas de riego como los arroceros y empresas de alto desarrollo como Liag en la zona de Pozo Mortero (aunque en este temporada también afectada ante la escases de agua ingresada a la Laguna Yema) Ante este escenario que se viene dando es que estamos promoviendo la tecnología del riego. Hicimos experiencias en la horticultura y banana, incluso los que han optado por ella han tolerado bastante bien este déficit hídrico, indicativo de que se nos señala un camino de si queremos apostar por la sustentabilidad del sistema, adoptar este esquema, en por lo menos la horticultura, y después hay que trabajar en esa línea para ver cómo podemos masificarla”.
Asimismo, señaló que desde el Programa Agrícola Provincial se trabaja orientando a la siembra directa y de no mover tanto el suelo haciendo un manejo altamente eficiente del agua que cae.
“Fíjese lo particular de la asimetría en la región Chaqueña, que mientras en nuestros campos se han dado pérdidas de sandía por falta de lluvia, en otras como Corrientes y Santiago del Estero, las pérdidas fueron por exceso de agua. En nuestra misma provincia se dan peculiaridades con cambios muy importantes a igual cultivo y condiciones en una distancia de tan solo 30 kilómetros uno del otro, donde se dan por ejemplo lotes de algodón que superan los 1500 kilos por hectárea y otros que no llegan a los 1000”, grafico.
Más recursos
Aludió por otra parte García a la Ley Nº 26060 – Fondo Algodonero Nacional por la cual se crea un fondo de $50 millones que se distribuye proporcionalmente de acuerdo a las hectáreas que siembra cada una de las provincias algodoneras (Formosa, Chaco, Santa Fe y Santiago del Estero), anticipando el planteo ante la Mesa Nacional Algodonera para “una ampliación de los fondos que recibe nuestra provincia a fin de dar un mayor beneficio al sector”.
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