El legislador Rubén Lauriente señaló que “con la palabra grave uno se queda corto” para definir la situación que atraviesan los productores laneros de la Región Sur y que por eso los 10 millones de pesos remitidos por el gobierno nacional para la ganadería provincial, de los cuáles sólo 3 millones van al sector ovino, “no son nada; el sector está tan mal que esa plata no tiene ningún impacto”.
-¿La situación de los productores de la Región Sur es muy grave?
-Con la palabra grave uno se queda corto. Hemos usado ya mucho la palabra grave; la realidad la supera. Estamos realmente muy mal. Hay cosas que están ocurriendo que siguen agravando esto. El fenómeno de la ceniza no para porque el volcán (Puyehue) sigue en actividad. Los días antes de las elecciones por el viento no veíamos a cinco metros, estábamos tapados en ceniza. El sábado 15 de octubre cayó más ceniza que el día de la erupción del volcán, me refiero a la zona de Maquinchao, Los Menucos, Valcheta y Sierra Grande. La sequía persiste, a pesar que por ahí dicen que llovió. Lo que pasa es que llovió en una puntita de la Región Sur, hacia la zona de Valcheta, Sierra Grande y San Antonio, pero no en el resto donde cayó entre 3 y 14 mm o nada. Y además llegó tarde, porque en Valcheta no quedan casi ovejas y el amigo puma está haciendo desastres. Hay dos regiones dentro de nuestra querida Región Sur. De Maquinchao hacia el suroeste yo creo que no va a quedar ni una oveja, porque de a puñados se mueren. Hay otra parte de hacienda que se ha logrado sacar, hacia Viedma, La Pampa u otros lugares. Y una pequeña parte que es la que se está engordando para consumo, hacienda muy flaca que se la metió en un feed lot para engordar y vender como carne. Quiere decir que en ese sector no va a quedar hacienda. Y el otro sector, desde Maquinchao hacia el río Negro, hacia General Roca y hacia Valcheta, hacia el departamento El Cuy, también hay gran mortandad. Ya anteriormente (por la sequía) habían muerto 700 mil ovejas y ahora muchísima hacienda madre muere también. Al parir la oveja no tiene fuerza, se muere el cordero y se muere la oveja. Sobre la sequía la ceniza no sólo absorbe el poco de agua que queda sino que genera un mal producto, la poca lana que queda es mala, no está en buenas condiciones.
-¿Octubre y noviembre son los meses altos de esquila?
-Claro, la esquila empezó en agosto, porque empieza el preparto. Nos encontramos entre 6 y hasta 15 puntos menos de rinde, esto es mucha menos plata, dos dólares menos por kilo de lana. Lana que tenía un 55% de rinde tiene ahora un 45 o un 40%. Más peso pero menos rinde y por ende menos valor. Y adjunto a eso, los industriales están revisando la resistencia a la tracción, que es el corte de la lana. Cuando uno agarra una mecha de lana la tira de ambas puntas y es flexible, no se tiene que cortar. Ahora se corta. Está más rígida, marcada por la ceniza que parece que la hubiera quemado. La tracción está siendo muy baja y eso genera un problema para la industria y otra merma en el precio. Y parece además que un mal genera otro mal, que los males no vienen solos, porque también el mercado internacional está mal. Hasta hace 40 días estábamos hablando de entre 25 y 30 pesos el kilo de lana. Pero resulta que hoy estamos hablando de 10 a 12 pesos el kilo de lana. Se suma todo, la baja del mercado internacional de un 30%, la mala calidad, la baja del rinde, etc..
-Ahora llegaron otros 10 millones para la ganadería, de lo cual una parte va al sector ovino y otro al bovino. ¿Cuánto ayuda eso?
-Le tocan 3 millones de pesos al sector ovino. Eso es nada, no se puede hacer nada. El sector está tan mal que esa plata no tiene ningún impacto. Tuvimos una reunión en el Ministerio de Producción de las dos UEP (Unidad Ejecutora Provincial), la ovina y la bovina, estuvimos hablando el tema. Esto viene de un plan anterior, de un pedido de la Federación de Sociedades Rurales para retención de vientres en función de revertir los efectos que tuvo la sequía. Eran 30 millones de pesos. Primero se dieron 10 que fueron a retención, otros 10 que se dirigieron los municipios por el tema de la ceniza para comprar forraje y ahora estos otros 10 millones. No hay contundencia de medidas; si bien 10 millones de pesos es mucha plata, para la magnitud de la crisis que tenemos es nada. Por eso en la reunión que tuvimos definimos también un acta que va a ser elevada tanto al ministro de Producción provincial, Daniel Lavayén, que de hecho estuvo en la reunión, como al ministro de Agricultura de la Nación, Julián Domínguez, con nuestras propuestas.
-¿Cuáles son esas propuestas?
-A pesar de la gran crisis todavía rige la retención a la lana, un 10%, que constituyen unos 20 millones de pesos al año en Río Negro. Nosotros queremos que ese dinero se transforme en un fondo para contingencias, pero que se tome desde el 2006, digamos con retroactividad, porque en el 2006 comenzó el estado de emergencia y desastre por la sequía. Que todos esos recursos que el Estado nacional nos ha retenido se vuelquen al sector como una compensación lanera. Una compensación lanera para trabajos culturales, para pagar la esquila, para pagar el personal, para resolver los inconvenientes de agua que existan, para pagar los antisárnicos, es decir, no estamos pidiendo plata como subsidio para el bolsillo del productor. Que correspondería también, pero como son refractarios a los subsidios directos, estamos pidiendo esta medida. Estamos hablando más o menos de 90 millones de pesos, tomando la producción de lana de la zafra anterior. No estamos pidiendo recursos de otro lado, son recursos que salen de la actividad. También pedimos exención de impuestos nacionales, como tienen los productores de Patagones o como tuvieron los productores en su momento de Santa Cruz por la erupción de Hudson, especialmente ganancias. Pedimos además el convenio de corresponsabilidad gremial, que es blanquear al personal y que se descuenten las cargas sociales cuando vendés el producto. Así era antes, había una recaudación espectacular y todo el mundo estaba en blanco. Necesitamos además celeridad en la aprobación de los créditos presentados por la UEP de la Ley Ovina de Río Negro, incluidos parcialmente en el presupuesto 2011-2012 y que el remanente de los mismos sean contemplados mediante un fondo extra presupuestario.
-¿La celeridad en la instrumentación de las medidas también se ha reclamado?
-Claro, necesitamos celeridad. Por ejemplo la ley de prórroga de la Ley Ovina se sancionó seis meses atrás pero los fondos todavía no están. Tampoco está la reglamentación de la ley y creo que no está justamente para no poner los fondos. Porque mientras tanto seguimos con los 20 millones de diez años atrás y no los 80 que marca la nueva ley.
-¿Preocupa mucho también la falta de agua en la Región Sur?
-Estamos desesperados por ese fenómeno que es cada vez más grave, porque sin agua no se puede hacer nada. Los pozos, las vertientes, los arroyos se están secando. Siempre se hablaba que el agua en algunos sectores siempre estaba y ahora estamos viendo que los pozos se secan. El arroyo Maquinchao hace dos o tres años que no tiene agua, no pasa más por la estancia; años atrás el agua cortaba la ruta y eso no existe más. La laguna de Jacobacci está seca. ¿Qué más nos puede pasar? Queremos que desde el gobierno nacional manden a la gente del INTA y se constituyan en la región, no sólo que vayan a ver Jacobacci, donde hubo más ceniza, sino a toda la región. Para que vean que necesitamos ayudas extremas, para que el Estado nacional se plante y con el sector productivo analice qué hacemos hacia el futuro, porque de lo contrario los campos quedarán vacíos. Nosotros queremos que la gente quede en los campos, que los pueblos sigan existiendo. (APP)

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