Pese a la deuda en el mantenimiento, la planificación de las colectoras pluviales y cloacales no corre peligro de saturación. Faltan pozos de agua.
Vertidos de agua que afloran desde el asfalto y veredas, olores nauseabundos en algunos sectores y las reiteradas quejas por la falta de presión en la red domiciliaria de agua, constituyen desde hace un tiempo algunos ejemplos de un sistema sanitario que no funciona bien en Necochea.
Se trata de falencias que se deben corregir. Primero a través de una decisión política y luego con inversión y trabajo.
Pero detrás de estos problemas solucionables existe una diagramación subterránea de las colectoras pluviales y de cloacas que con el paso del tiempo han demostrado que la planificación del crecimiento poblacional y la demanda de nuestra ciudad y Quequén ha sido la correcta. Al menos por varios años más no serán necesarias otras faraónicas obras.
El 85% cubierto
Según los datos de la Dirección de Obras Sanitarias, en la actualidad hay en el núcleo urbano unas 47.000 conexiones de agua y unas 40.000 de cloacas, que cubren el 85% de las necesidades que en tal sentido tiene la comunidad local.
El crecimiento en cuanto a la red no tiene correlato en la cantidad de personal del área que encabeza el ingeniero Guillermo Botella. "Nos faltaría sumar no menos de 15 personas”, revela, y justifica al decir: "Cuando entré al servicio, hace 32 años, la planta permanente de Obras Sanitarias era de 52 personas y hoy, con ocho destajistas incorporados hace días, continuamos con el mismo número, mientras que la población ha crecido mucho”.
Vehículos de la década del 70 y un camión del 35 forman parte de un empobrecido parque automotor, donde la "estrella” sigue siendo el camión desobstructor adquirido en la época de Daniel Molina. Su labor es diaria y se la considera esencial.
Sistema separativo
A diferencia de grandes ciudades, la nuestra tiene un sistema separativo en cuanto a las conducciones subterráneas de pluviales y cloacales. "Hidráulicamente la planificación es perfecta”, subraya Botella, "ya que cada colectora maestra puede recibir conexiones a medida que crezcan barrios”.
En el primer caso, el caño más grande es el que desagota en la playa, en inmediaciones del paraje Neptuno. El mismo fue construido en la administración de Alberto Percario, en la década del 70, y recorre toda la avenida Pinolandia, por 10 a 97 y de allí hasta cercanías del Barrio 9 de Julio.
El mapa pluvial se completa con los desagotes al Río Quequén: a la altura de la calle 14 (abarca desde 18 y 75 todo el sector del llamado Triángulo de las Bermudas); otra colectora desemboca en 34 y Jesuita Cardiel (comprende la zona de 22 a 42); la tercera sale a la altura del complejo Jesuita Cardiel (cubre el área de 49 a 53 y 48 a 58) y completa el diagrama la de la avenida 74, que desemboca en el río tras cubrir hasta la avenida 75. En el caso de Quequén hay una colectora en toda la extensión de la avenida Benedicto Campos; la construida hace poco, que nace en el barrio "El Bajo” y que cubre hasta la avenida Almirante Brown; una que va desde 536 y Brown hacia el Puerto, en el sector de las plantas cerealeras; y la última que recorre toda la Brown y desemboca en el puerto.
Para construir estas conducciones pluviales, se efectuaron excavaciones de hasta siete metros de profundidad.
Colectoras cloacales
En cuanto a las colectoras cloacales hay cuatro en la ciudad: una es la Parque, con una planta de bombeo en la plaza de 30 y 103, con punto principal de conexión en 28 y 81; otra la que nace en el monumento de la Rotonda y conecta desde allí a calle 83 y por ésta al barrio 9 de Julio; la Norte, que nace en 98 y 41 y cuenta con una planta de bombeo en Cardiel y 34, que impulsa al emisario principal de 22 y 57 (allí está el sifón invertido que la deriva y atraviesa el río por debajo hacia Quequén y por el emisario principal desemboca en Punta Carballido) y en Quequén la colectora Almirante Brown (empieza en monumento de Malvinas y cubre los barrios federales) y la de la avenida Campos, que nace en la bajada de Gil, con una planta de bombeo cloacal y culmina en el barrio de la Escuela Nº 40.
Todas estas datan de los últimos años, pues las más antiguas son, en el caso de la Villa Díaz Vélez, la construida en 1959 en la de la avenida 2 (vereda de los edificios) y en los 80 la de la vereda del mar; y más viejas la colectora de la calle 49, que cubre de la avenida 42 al barrio Banco Provincia, frente al Hospital Ferreyra y la de la 67, que va de la 42 al barrio Fonavi, construidas en la década del 40 del siglo pasado.
Enganches cloacales
Por su desembocadura en la playa, la colectora mayor está expuesta a la vista de numerosas personas, sobre todo en verano, percibiéndose con frecuencia olores nauseabundos.
La causa son los enganches cloacales de quienes no trepidan en mandarlos al pluvial en forma clandestina. "Detectarlos es muy complicado. Hay que hacer una campaña domiciliaria, que en caso de negativas hasta obliga a pedir una orden judicial para ingresar a las casas”, confiesa el titular de Obras Sanitarias.
Faltan pozos
Por estos días se está habilitando el pozo de agua de la Plaza de los Niños, en Quequén, que solventara en cuanto a su estructura el Consorcio portuario. Con él, la cantidad trepará a 44 unidades distribuidas en toda la ciudad.
El pozo 5, ubicado en 86 y 63 está anulado en la actualidad por "un hecho vandálico”, cita Botella, para describir que "está en la parte trasera de la cancha de Rivadavia y pese a que estaba bien demarcado y asegurado con chapones de acero y tornillos, quienes construyeron dos nuevas canchitas tiraron desperdicios de todo tipo y rompieron la cañería maestra y los correspondientes tableros. Tenemos que hacerlo todo a nuevo y cuanto antes, pues a causa de esto hay una amplia área que abarca hasta calle 60 desde 82, que en el atardecer se queda sin presión en el agua corriente”.
Más allá de esta situación particular, el municipio debe construir unos ocho pozos, entre ellos el pendiente de avenida 42 y calle 101, que se licitó pero nunca se concretó; otro en 47 y 58 y uno en Quequén, a unas cinco cuadras del estadio de Estación, hacia la Circunvalación.
Entre los planes figura hacer una especie de acueducto de pozos entrelazados por la avenida 91 hasta la ruta 228. El costo de cada uno de ellos es de unos $700.000.
Las pérdidas
Se estima que en la ciudad hay unas cuarenta roturas con pérdidas de agua en pavimento y veredas que aún no han sido solucionadas, aunque se indicó que "llegamos a tener unas 130”.
En varios barrios la cañería va quedando obsoleta y hay muchos caños viejos de plomo, que desgastados tras su contacto de décadas con la tierra generan que el agua deje de ser conducida por los mismos y aflore hacia la superficie, mientras que otros pasan por debajo de las juntas del pavimento y al producirse dilatación de las mismas, se rompen.
"El tema de que no se arreglan con la rapidez necesaria pasa por la falta de material. Si aparece el mismo, todo se solucionará”, admite Botella, y apela a una paciencia de la ciudadanía que está bastante recortada.///
Cobertura en Necochea y Quequén
Datos
La Dirección de Obras Sanitarias, tiene contabilizados en el núcleo urbano unas 47.000 conexiones de agua y unas 40.000 de cloacas, que cubren el 85% de las necesidades que en tal sentido tiene la comunidad local.
Colectoras
En cuanto a las colectoras cloacales hay cuatro en la ciudad: una es la Parque, con una planta de bombeo en la plaza de 30 y 103, con punto principal de conexión en 28 y 81; otra la que nace en el monumento de la Rotonda y conecta desde allí a calle 83 y por ésta al barrio 9 de Julio; la Norte, que nace en 98 y 41 y cuenta con una planta de bombeo en Cardiel y 34, que impulsa al emisario principal de 22 y 57 (allí está el sifón invertido que la deriva y atraviesa el río por debajo hacia Quequén y por el emisario principal desemboca en Punta Carballido) y en Quequén la colectora Almirante Brown (empieza en monumento de Malvinas y cubre los barrios federales) y la de la avenida Campos, que nace en la bajada de Gil, con una planta de bombeo cloacal y culmina en el barrio de la Escuela Nº 40.
Bajo la avenida
En Quequén hay una colectora en toda la extensión de la avenida Benedicto Campos; la construida hace poco, que nace en el barrio "El Bajo” y que cubre hasta la avenida Almirante Brown; una que va desde 536 y Brown hacia el Puerto, en el sector de las plantas cerealeras; y la última que recorre toda la Brown y desemboca en el puerto
Pozos
Se está habilitando el pozo de agua de la Plaza de los Niños, en Quequén, que solventara en cuanto a su estructura el Consorcio portuario. Con él, la cantidad trepará a 44 unidades distribuidas en toda la ciudad. El pozo 5, ubicado en 86 y 63 está anulado en la actualidad por "un hecho vandálico”, cita Botella, para describir que "está en la parte trasera de la cancha de Rivadavia y pese a que estaba bien demarcado y asegurado con chapones de acero y tornillos, quienes construyeron dos nuevas canchitas tiraron desperdicios de todo tipo y rompieron la cañería maestra y los correspondientes tableros. Tenemos que hacerlo todo a nuevo y cuanto antes, pues a causa de esto hay una amplia área que abarca hasta calle 60 desde 82, que en el atardecer se queda sin presión en el agua corriente”.
Planes
Se está estudiando al posibilidad de construir una especie de acueducto de pozos entrelazados por la avenida 91 hasta la ruta 228. El costo de cada uno de ellos es de unos $700.000.///
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