Mantendrán firme la clausura de La Rosa

El cese de actividades del sexy-bar seguirá hasta que avance la causa. No seduce la idea de crear una cooperativa de alternadoras.
La Municipalidad no le dará la habilitación al sexy-bar La Rosa por más que su titular, Juan Cabrera, tenga la intención de solicitarla. La determinación fue asumida por el secretario de gobierno municipal Fernando Asegurado al destacar que "se ha decidido ni siquiera inspeccionar el lugar hasta tanto la Justicia avance aún más en la causa". No obstante, y a partir del reclamo de un grupo de trabajadoras sexuales que buscan armar una cooperativa para reabrir el local, Asegurado aclaró que "la ordenanza sobre whiskería-cabaret sigue vigente, pero en este caso y con el actual propietario lo veo muy difícil".

El operativo de las fuerzas de seguridad provinciales, realizado el 25 de mayo pasado, parece haber sellado la suerte de La Rosa. Las 19 alternadoras encontradas allí, junto a clientes, el material recopilado por la Justicia y los testimonios de muchas trabajadoras que involucraron a Cabrera como facilitador de la prostitución y explotación económica le pusieron candado al bar de Callao 100 bis.

Y mientras el Indio Blanco fue procesado en primera instancia, la Municipalidad se mantendrá inalterable en el cese de actividades decretado hace casi un mes. "Nos vamos a mantener de esta manera hasta que avance la causa. En este lugar y con este propietario (en referencia a Cabrera) veo muy difícil volver a otorgar la habilitación", sentenció Asegurado.

Dictamen. El Palacio de los Leones recibió copia, dentro del secreto de sumario, de lo actuado por la Justicia de Instrucción. La Dirección de Asuntos Jurídicos del municipio realizó un pormenorizado análisis de las actuaciones para tomar la determinación de decretar el cese. "Desde el propio juzgado interviniente (a cargo de la jueza Alejandra Rodenas) se nos solicitó no tocar el lugar y preservarlo como quedó tras el operativo", especificó el secretario de Gobierno.

En relación a la polémica propuesta de un pequeño grupo de alternadoras, que en diálogo con LaCapital indicaron que estudian realizar una cooperativa para reabrir La Rosa, Asegurado insistió que "la ordenanza que regula whiskerías y cabarets está vigente, y dentro de ellas toda propuesta deberá ser analizada".

El funcionario no esquivó las advertencias que estas alternadoras lanzaron sobre "lo inseguro y peligroso" que significa ejercer la prostitución en "privados" (departamentos) o en la vía pública. "Los privados son una situación irregular que no está dentro del marco de nuestras atribuciones que tengan alguna habilitación", dijo.

Debate urgente. A corto plazo, la gestión municipal quiere dar el debate para que una norma provincial sea la que regule toda la actividad. En esta discusión la posición de cerrar los cabarets y abolir la ordenanza que habilita el trabajo de las alternadoras en toda la provincia se impone entre funcionarios municipales, ya que en la práctica se tergiversaría el rubro.

Pero no es la única voz, ya que tanto organizaciones de meretrices como las propias trabajadoras sexuales reivindican la prostitución como un empleo más y un sector insiste en que las whiskerías y cabarets son el lugar "más seguro y protegido" para tomar contacto con los clientes.

Mientras tanto, el Indio Blanco presentó un recurso judicial para evitar que las imágenes captadas por las cámaras de seguridad que tenía La Rosa y que quedaron incautadas sean analizadas por la policía. Cabrera solicitó que en su reemplazo el peritaje esté a cargo de Informática de la Corte Suprema santafesina.

El dueño de La Rosa recuperó su libertado previo pago de 30 mil pesos de fianza. Un monto cuestionado por la diputada provincial Alicia Gutiérrez quien afirmó que por su actividad "de proxeneta se calcula ganaba dos millones de pesos mensuales".

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