Constancia. Nada doblega el espíritu de compartir de las comunidades educativas de las ciudades de Magiolo y Venado Tuerto. Trajeron donaciones para cuatro escuelitas
Este año el proyecto educativo cumplió diez años, y sobre el punto de partida del mismo, la profesora Iris Salina, del colegio de Venado Tuerto, destacó: "Todo nació a partir de un proyecto educativo de la escuela, desde donde no sólo se enseñan los valores desde lo teórico, sino también desde la acción, tratando de implementarlo y de ejecutarlo. A partir de esta implementación se inició el proyecto con la idea de ayudar a establecimientos educativos del interior del Norte argentino".
Por su parte, el profesor Oscar Villarreal, quien enseña en Magiolo, comentó que "los alumnos y profesores no sólo llevan importantes donaciones, sino que están predispuestos a vivir tres días de camaradería en pleno campo santiagueño, donde se disfruta del lugar, con juegos, guitarreadas, mateadas y riquísimas comidas regionales".
Los alumnos acamparon en el predio de la policía de Sumampa, desde donde visitaron a cada una de las comunidades educativas. Allí jugaron y compartieron comidas típicas con los alumnos y padres de las escuelitas, quienes cada año los reciben con un gran agasajo. Los visitantes santafesinos traen libros, útiles, alimentos, golosinas, ropa, juguetes, y este año entregaron cuatro bicicletas y tres computadoras.
Personal directivo, docentes, alumnos y padres de las escuelas 794 de Oratorio, 793 de Pozo del Monte, 852 de Río Viejo y 522 de Sumampa Viejo, agradecieron por toda la solidaridad brindada por sus pares santafesinos, a los vecinos y las empresas Carmelo Toscazo e Hijos y Transporte Conte de Magiolo y Venado Tuerto, quienes colaboraron con el traslado durante estos diez años, tendiendo una mano amiga y solidaria con los changuitos del Sur santiagueño. "En cada viaje nuestros corazones se reconfortan con todo el cariño y el amor que nos brindan los niños, los maestros y los padres", dijo emocionada Iris Salina.
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