La manipulación de comicios tiene larga data en la provincia

Publican una historia sobre el poder electoral.
"Siempre existió manipulación electoral. Se dio en mayor medida en algunos períodos. Los conflictos de antes no son muy distintos a los de ahora. Es una regla implícita, más allá de sus excepciones, que quien tiene el manejo del Poder Ejecutivo posee mayores chances de continuar en el Gobierno o de proponer un delfín que lo suceda", manifestó Félix Alberto Montilla Zavalía.

El historiador publicó recientemente la Historia del Poder Electoral en Tucumán (1565-2006), cuya edición estuvo a cargo de la Junta Electoral Provincial. "Las dádivas precomiciales, ahora llamadas bolsones, son una práctica que los políticos emplean de larga data", aseguró durante una entrevista con LA GACETA, que se desarrolló como sigue.

- ¿Qué importancia le adjudica a la obra que acaba de completar y de publicar?

- Existen numerosas monografías y escritos sobre historia electoral provincial. Algunos son de una excelente calidad. Pero ninguno ha abordado la cuestión de modo orgánico y sistemático. Este trabajo tiene ese mérito, porque he intentado mostrar la evolución del Derecho y de los órganos electorales a partir del momento de la fundación de la ciudad: nuestras normas electorales tienen su génesis en el Derecho de Indias.

- ¿Cuánto han evolucionado las reglas electorales en nuestra provincia?

- Básicamente, nos rigen los principios consagrados luego de 1811, y que derivan del sistema republicano y representativo que adoptaron las Provincias Unidas. Casi desde aquella época, los legisladores se eligen por voto popular; mientras que los magistrados son designados por el Poder Ejecutivo, previo acuerdo del Legislativo. La normativa para elegir al Gobernador fue la que más evolucionó: en un primer momento era designado por Buenos Aires; a partir de 1820, al sancionarse la primera Constitución provincial, la facultad de nombrarlo fue asumida por la Asamblea Legislativa; y con la Constitución de 1856 nació el Colegio Electoral, formado por la Sala de Representantes duplicada por diputados-representantes y diputados-electores. En 1884, se creó el Colegio Electoral Permanente, que degeneró la práctica política y dio lugar a numerosos conflictos e intervenciones federales, ya que a veces el gobernador perdía su control (se renovaba parcialmente cada año), entraba en riesgo la elección del sucesor y, con ello, también la alineación con el partido gobernante en el orden nacional. En 1907 se adoptó el Colegio Electoral ad-hoc, que también produjo conflictos. La última etapa se inauguró en 1990, con la elección directa del gobernador.

- La consagración de normas electorales en la Constitución, ¿es positiva?

- La cristalización de las disposiciones electorales en las constituciones es un mal necesario, que asegura una menor manipulación de las variables jurídicas, ya que las leyes de menor jerarquía son modificables con mayor facilidad. No hay norma electoral perfecta, pero no es un problema de importancia. El quid de la cuestión se encuentra en las prácticas electorales, donde siempre sale a luz la viveza criolla. Es cierto que toda ley tiene su trampa, y los políticos (no me refiero sólo a los de ahora) supieron de algunas. Alpargatas, empanadas, promesas de empleos y de obras públicas, jueces de campaña y miembros de comisiones de fomentos (las actuales comunas rurales) eran caudillos políticos que ejercían el poder llevando votantes a sus partidos. Dueños de ingenios, finqueros, comerciantes e industriales (conservadores y no conservadores, peronistas o radicales) colaboraban para que las elecciones no fueran realmente libres. La llamada ignorancia del soberano y la apatía electoral fueron aprovechadas por los dirigentes para sacar provecho, como un mal endémico de la sociedad. También existía fraude por complicidad de las autoridades de mesas de votación; en el Registro Cívico se suprimían votantes o se agregaban otros, inclusive muertos; o se duplicaba la inscripción de un mismo elector. En la actualidad, la cuestión es mucho más compleja y también más técnica. Los funcionarios electorales ya manejan con fluidez el Derecho Administrativo y el Derecho Electoral, y creo que hay más garantías jurídicas.

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