Tal como estaba programado, ayer, esta localidad llevó a cabo los actos centrales celebrando la fiesta de su patrono, San Isidro Labrador, en una mañana brillante, la feligresía se acercó a la capilla para participar en una especial demostración de fe, como lo es la procesión.
HOMILIA
El sacerdote de la catedral de Rafaela, el padre Alejandro Mugna fue el responsable de ofrecer la homilía. El sacerdote puso de relieve que estaba agradecido por haber sido convocado a compartir las fiestas patronales con la comunidad del pueblo, y también señaló que no conocía Egusquiza.
Ya en la homilía propiamente dicha señaló que "el Evangelio nos dice 'el que no permanece unido a mí no da frutos, para que ustedes tengan vida tienen que permanecer unidos a mí', esto lo decía Jesús a sus discípulos y lo decía con mucha fuerza.
"Cuando nosotros miramos nuestra vida de fe, es bueno también mirar para atrás, esta vida de fe que tenemos nosotros, tal como es hoy ¿dónde fue acuñado?, ¿de dónde surgió?. Sus papás, sus abuelos vivían un universo quizás más acotado que el nuestro porque no estaban todos los medios de comunicación que tenemos hoy, ni las posibilidades, pero había un universo muy concreto y que era una fe sencilla pero vivida auténticamente, esa fe se vivía en la familia, pero además se vivía con un amor muy grande a la tierra, la que daba lo que se necesitaba para vivir, para crecer, para sostener una familia, pero ese amor a la tierra y esa fe hacían que no se viviera aislado, cada familia se ayudaba a sí misma, pero también salía al encuentro de los otros".
Remarcó que es suficiente recordar nuestra infancia o lo que contaban nuestros padres "cómo entre vecinos se ayudaban, cómo se acompañaban, entre amigos, salían cuando había que ayudar a hacer una cosecha, cuando había que llevar un enfermo a una ciudad, cuando había que ayudarse en una desgracia, cuando había que compartir una alegría. Estas tres cosas, la familia, la ayuda solidaria de ellos y el amor a la tierra, son posiblemente las cosas que acuñaron la fe de ustedes, seguramente otros valores también, pero estas de una manera especial".
A esta altura de la exposición, Mugna, hizo el acople con la vida del Santo Patrono, manifestando que "pero estos tres ejes: la fe, el amor a la tierra y la solidaridad estuvieron muy presentes en la vida de San Isidro, quien vivió una fe profundísima, una fe muy sencilla, de un hombre de campo, pero que amó lo que hacía y entendió que Dios también entendía eso, por eso desde ahí tuvo amor por su familia, amó a su esposa, a sus hijos y trató de vivir eso con justicia, más allá de las dificultades que se le presentaban, la incomprensión, el maltrato. Pero ese amor a la tierra, ese amor al trabajo, no se quedaba ahí, porque entendía que tenía que salir al encuentro de los demás. Se dice que San Isidro, la ganancia de su trabajo la dividía en tres partes: para la Iglesia, para los pobres y para su familia, estos tres ejes San Isidro los vivió pintado de heroísmo, sostenido por la gracia de Dios, por eso la Iglesia y el pueblo de Dios, lo reconoció Santo, porque estos valores tan sensibles, tan fundamentales e impulsados por la gracia de Dios vivió heroicamente, hasta ofrendar la vida por esto que vivió que era fundamental para el bien de su familia y de los demás".
Hizo un llamado para que todos encarnemos estos valores a nuestra vida de todos los días, en el trabajo del campo, del pueblo o de la ciudad, "cuando salgamos a la calle en la mañana nos debemos acordar de estas tres cosas fundamentales, a veces vivimos una especie de acelere, aún los que viven en el campo. La propuesta es que cuando nosotros trabajamos, sepamos para qué lo hacemos y hacia dónde debemos caminar".
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