Los vecinos de la Ruta 7 (desde el kilómetro 258,5 hasta el 264) sufren, cada vez que llega el verano, una oleada de olores nauseabundos. Por ello desde el área de Medio Ambiente del municipio se inició una investigación junto a la Justicia y la Autoridad del Agua, que –como conclusión- descartó la contaminación, en primera instancia, por parte de las empresas vecinas al lugar.
Aseguró que la gente se debe quedar tranquila porque “no se encontraron contaminantes directos sobre el agua. Se vio un buen estado en la vegetación, por lo que se descarta la presencia de sustancias químicas u otros contaminantes que generen impactos en el ambiente”.
Los olores existen y son muy fuertes, “paso todos los días por ese lugar y la verdad es que es insoportable”, señaló el funcionario.
Demaría dijo que la respuesta final sobre este tema estará en las próximas horas cuando la Autoridad del Agua de a conocer finalmente el informe que confeccionó a tal efecto. “Esperemos que así lo haga”.
“La Autoridad del Agua va a determinar quien o que genera el mal olor y a partir de allí ver quien es el responsable. Hay sospechas de algunos vecinos que algún camión atmosférico, u otros privados, estén tirando desechos en el canal”.
Fe de erratas
En la edición de ayer del diario, en la nota “Ya están en venta los pliegos para la
planta de tratamiento de residuos”, se informaba que se iban a poder adquirir hasta el 7 de diciembre. Pero lo que en realidad se debió poner era que los pliegos se van a vender a partir de esa fecha.
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