Ediles de la oposición pretendían insistir con la sanción de cinco proyectos de su autoría que habían sido rechazados por Amaya. La mayoría oficialista no habilitó el tratamiento de los temas.
A diferencia de otras asambleas, en las que al menos pudieron intercambiar puntos de vista con el peronismo, en esta oportunidad los opositores ni siquiera tuvieron tiempo para expresar las razones de su insistencia. Esto debido a que el oficialismo, que antes había acompañado con su voto la sanción de las ordenanzas vetadas por el Jefe Comunal, ayer se negó debatir su posible insistencia. De este modo, la ilusión opositora por torcerle el brazo a Amaya se terminó esfumando en poco más de 30 minutos, que es el tiempo que demandó la sesión.
Ni bien iniciado el plenario, convocado por el presidente del Cuerpo, Ramón Santiago Cano, ante un pedido de los cinco concejales de la oposición, el bloque peronista aprobó una moción rechazando el tratamiento del temario, tras lo cual el encuentro se dio por finalizado.
Entre las ordenanzas vetadas por Amaya y que no lograron el número necesario de avales para ser insistidas se destacan la que disponía la creación de "palomares ecológicos", impulsada por el radical José Luis Avignone; la que exigía a los comercios que les permitan a sus clientes realizar cambios de productos cualquier día de la semana, de autoría del republicano Claudio Viña.
Las otras iniciativas a las que el Intendente les bajó el pulgar son la informatización del Tribunal de Faltas, impulsada por el macrista Roberto Ávila, y las que disponían cambiar los nombres de dos pasajes de la ciudad en homenaje a César Zelarayán y Natalio Mirkin, promovidas por Avignone y por el oficialista Ignacio Golobisky, respectivamente.
Los ediles refractarios a la actual gestión municipal habían pedido que la sesión se realice ayer debido a que mañana vencía el plazo para que esas ordenanzas pudieran ser insistidas. Para que eso fuera posible, se requerían los dos tercios de los votos, es decir el apoyo de 12 concejales sobre un total de 18, en el caso de una norma vetada totalmente; mientras que para insistir con un veto parcial precisaban contar con los dos tercios de las voluntades de los ediles presentes en el recinto. De haberse habilitado el tratamiento del temario, la oposición tampoco habría logrado los números necesarios.
La postura asumida por el oficialismo, de no permitir el debate del temario, ofuscó a los opositores, principalmente al radical Avignone, quien discutió con sus pares peronistas y con el público presente e inclusive amenazó con recurrir a la Justicia porque no se le permitió hablar en el recinto.



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